Eleanis
Poeta recién llegado
La mirada de Dios quebrantó la lujuria
de la efímera aurora,
al pie de la lágrima que sin querer desborda el espacio vacío de tus labios cerrados.
La caricia fecunda,
que adormeció sus manos y la épica admiración de la experiencia perdida,
muerde el rencor de los años de un amor que nunca llegó.
Desterrada impaciencia que oculta al suspiro el anochecer.
Del bosque un canto,
duerme la lágrima que un niño dejó al pasar,
la desnuda amenaza intenta robar del pájaro el sonido.
Y si el poeta procede como la letra al verso,
así de despiadada, inundaré sus tierras
provocando la ira de Dios.
de la efímera aurora,
al pie de la lágrima que sin querer desborda el espacio vacío de tus labios cerrados.
La caricia fecunda,
que adormeció sus manos y la épica admiración de la experiencia perdida,
muerde el rencor de los años de un amor que nunca llegó.
Desterrada impaciencia que oculta al suspiro el anochecer.
Del bosque un canto,
duerme la lágrima que un niño dejó al pasar,
la desnuda amenaza intenta robar del pájaro el sonido.
Y si el poeta procede como la letra al verso,
así de despiadada, inundaré sus tierras
provocando la ira de Dios.