Jhon Nazareth
Poeta recién llegado
11
Ansia, carroña y angustia
Ansia y angustia,
Las que corren por mis nervios
Tan palidecidas que la madera se confunde,
Llorando anemia en su piel.
Las hermanas
Buscan un relajante
Para morirse en brazos del sueño pesadilla
En mi mente.
El cadáver de mis huesos, la carroña de mi lengua
Yacen alborotando a la leña por doquier.
Ansia y angustia
Que atan lo que queda del corazón
Confundido entre basural citadino en mi ser.
Están unidas a mi semblante opaco,
Al gimotear en revoloteos de gallinazo, carnívoro, voraz carroñero.
El cadáver de mi vida está llegando a ser desagüe
Perfilando en ser vestigios de azufre para echarse la culpa
De los delitos del mundo que muere injusto.
Ansia y angustia
Al mirar por ver milésima las medias rotas,
Avisando a mi vergüenza, sufrirse callada,
Calladas las lenguas del delirio
Que no soy nada- dice el pañuelo del metal.
Las hermanas
Buscan un mundo en mi mente
Salpicar, embadurnar, ensuciar
Del pulso de mi sangre en el sudor de la repetición.
Bostezar y no poder dormir, solo bostezar
Sangrar y no poder curar, solo sangrar
¡Épico en la vida de casa!
¡Dramático en lencería de calle!
Esas criaturas
Están ancladas en la selva de mis oídos
Hasta mi muerta boca,
Hasta mi seco paladar
Tiritando las cárceles de alguna pasión
Voraz y deshonrosa
Y a la vez, con un mago de Oz.
Son alas que no se mueren
Del alma rota que vio nacer a un fantasma.
Criaturas del mal.
Adorándolas en las sombras
Donde perdura ansia y angustia,
Los tesoros de la carroña
Amplitud en la basura
Y la falsedad de toda realidad.
Ansia, carroña y angustia
Ansia y angustia,
Las que corren por mis nervios
Tan palidecidas que la madera se confunde,
Llorando anemia en su piel.
Las hermanas
Buscan un relajante
Para morirse en brazos del sueño pesadilla
En mi mente.
El cadáver de mis huesos, la carroña de mi lengua
Yacen alborotando a la leña por doquier.
Ansia y angustia
Que atan lo que queda del corazón
Confundido entre basural citadino en mi ser.
Están unidas a mi semblante opaco,
Al gimotear en revoloteos de gallinazo, carnívoro, voraz carroñero.
El cadáver de mi vida está llegando a ser desagüe
Perfilando en ser vestigios de azufre para echarse la culpa
De los delitos del mundo que muere injusto.
Ansia y angustia
Al mirar por ver milésima las medias rotas,
Avisando a mi vergüenza, sufrirse callada,
Calladas las lenguas del delirio
Que no soy nada- dice el pañuelo del metal.
Las hermanas
Buscan un mundo en mi mente
Salpicar, embadurnar, ensuciar
Del pulso de mi sangre en el sudor de la repetición.
Bostezar y no poder dormir, solo bostezar
Sangrar y no poder curar, solo sangrar
¡Épico en la vida de casa!
¡Dramático en lencería de calle!
Esas criaturas
Están ancladas en la selva de mis oídos
Hasta mi muerta boca,
Hasta mi seco paladar
Tiritando las cárceles de alguna pasión
Voraz y deshonrosa
Y a la vez, con un mago de Oz.
Son alas que no se mueren
Del alma rota que vio nacer a un fantasma.
Criaturas del mal.
Adorándolas en las sombras
Donde perdura ansia y angustia,
Los tesoros de la carroña
Amplitud en la basura
Y la falsedad de toda realidad.