Jhon Nazareth
Poeta recién llegado
16
Maniquí
En una voz sin respuesta, en una simple apuesta
En un arco iris, en el perfil de Jesús
En un sabor a bilis
Matan sin miedo a su propio pueblo,
de mi obra personal rescatan el veneno.
Sabe a penurias retroceder y caer,
Saber a injuria, banderas respetar y morder.
En una canción devastada, el eslabón perdido
En una barba mal afeitada, el caminar curtido
De una piel tan tocada
De mil maneras olvidando el sigilo.
Sabe a injurias avanzar y tropezar.
Mentir y robar, pedir perdón y odiar,
Banderas respetas y te van a enjuiciar.
En un salón solitario
En una caverna tan sucia, el periódico llega tarde o temprano,
Y el eco suena tan bajo
En medio de las momias, un sabor a helado.
Sabe a podrido, esperar y morir al mismo tiempo
Sabe a respuesta en baños sucios
Banderas traicionas y te venden al mejor postor.
En un hombre sin nombre
En la isla desierta, en un abanico para el invierno,
Tan idiota y enfermo.
En una perdición tardía,
Rescatar el cadáver y hablar de salida.
En un rincón sin sorpresas,
En un balcón de suicidios
Llega el mensaje, llega la orden del eterno martirio.
Sabe a centurias,
Sabe a respeto, olvidar un momento
El saber que me muero por saber que existo.
Maniquí
En una voz sin respuesta, en una simple apuesta
En un arco iris, en el perfil de Jesús
En un sabor a bilis
Matan sin miedo a su propio pueblo,
de mi obra personal rescatan el veneno.
Sabe a penurias retroceder y caer,
Saber a injuria, banderas respetar y morder.
En una canción devastada, el eslabón perdido
En una barba mal afeitada, el caminar curtido
De una piel tan tocada
De mil maneras olvidando el sigilo.
Sabe a injurias avanzar y tropezar.
Mentir y robar, pedir perdón y odiar,
Banderas respetas y te van a enjuiciar.
En un salón solitario
En una caverna tan sucia, el periódico llega tarde o temprano,
Y el eco suena tan bajo
En medio de las momias, un sabor a helado.
Sabe a podrido, esperar y morir al mismo tiempo
Sabe a respuesta en baños sucios
Banderas traicionas y te venden al mejor postor.
En un hombre sin nombre
En la isla desierta, en un abanico para el invierno,
Tan idiota y enfermo.
En una perdición tardía,
Rescatar el cadáver y hablar de salida.
En un rincón sin sorpresas,
En un balcón de suicidios
Llega el mensaje, llega la orden del eterno martirio.
Sabe a centurias,
Sabe a respeto, olvidar un momento
El saber que me muero por saber que existo.