Jhon Nazareth
Poeta recién llegado
2
Perfil de alabanzas
¡Multihomicida!
Con la mitad del cerebro apto en donde te hallas
Sin brazos, ni piernas, ni ojos
Donde los duendes de tu boca consagran su maldición al fénix,
Aquel fénix que ya no sirve ya no vuela.
La navaja penetra y daña el costado para finiquitar los latigazos
Del romano en tu voz,
Y secan las orillas de una plaga
De un invisible Dios
En un alma putrefacta
Multihomicidas del resucitado.
Mi alabanza lleva dos condenas,
En una llora los desatinos de la virtud, y en otra el lamento de ser honrado
De ser sincero, tan apasionado
Y a la vez tan hipócrita y tan de tantas situaciones ilusorias;
Rebeldes sin causa,
Pantanos de un ojo de fuego,
La mirada del pulmón cancerígeno.
A la hora, corta la navaja, la herida del cerebro
Para jactarse en ser un hediondo pensamiento,
Rotar la luz en el suelo;
Un espejo roto que dicta en forma de corazón
El vómito de Jesucristo,
La infamia de Judas, y el canto del gallo,
Tan Pedro, tan de Pedro.
Con la mitad del cerebro aplastado
No sé qué hacer,
Si quemarlo y con las cenizas volver a pensar;
Si en la lluvia, si en la prostituta lagrima,
Si en el engañoso beso de una mañana,
O el beso de una tarde tan de ayer
Así y con todo el plástico rubí,
Vengo, huyo y miro y vuelvo a mirar de mi mismo,
Como si deseara ver a Lucifer con alas tocando mi puerta
Para darme otro golpe en la nariz
Y yo, sangrar de nuevo.
Pero hay un muro.
La imagen que proyecta la luz no permite ver mi alma
Ni desaloja las huellas de mi cuerpo,
Y recuerdo un veneno a pasión destilante de aullidos,
Y hoy nace una bruja en su lugar.
Mi alabanza es la noche
Con lágrima de puerco ángel,
Con lloro de burdel gimiendo,
Deshojando miles de ideas: ¿para seguir llorando? ¡Ah, qué va!
Deshojando miles de preguntas: ¿para sofocar mi rabia? ¡No más!
Deshojando miles de estupideces: ¿para tirarme del tercer piso? ¡Quizá!
Con alabanza de sacerdote pecador
Llorando las manos, llorando los besos, llorando las entregas.
Son los placeres de la vida, los desatinos de la virtud
Decir la verdad y entregar el alma
Vender el diablo y gozar el alba,
Recibir un charco de mentira licenciosa,
Tan despreciable como la garganta de Lucifer
No hay ángel más placentero que el saber de todo
Que todo es truco y todo es falso;
-En Dios confío - ya es una parodia
Y se dicta en donde había un corazón vital, fuerte y esforzado
Y se dicta hoy en las manos de u multihomicida
Y los dos jalan la palanca para ver si nace Dios.
Perfil de alabanzas
¡Multihomicida!
Con la mitad del cerebro apto en donde te hallas
Sin brazos, ni piernas, ni ojos
Donde los duendes de tu boca consagran su maldición al fénix,
Aquel fénix que ya no sirve ya no vuela.
La navaja penetra y daña el costado para finiquitar los latigazos
Del romano en tu voz,
Y secan las orillas de una plaga
De un invisible Dios
En un alma putrefacta
Multihomicidas del resucitado.
Mi alabanza lleva dos condenas,
En una llora los desatinos de la virtud, y en otra el lamento de ser honrado
De ser sincero, tan apasionado
Y a la vez tan hipócrita y tan de tantas situaciones ilusorias;
Rebeldes sin causa,
Pantanos de un ojo de fuego,
La mirada del pulmón cancerígeno.
A la hora, corta la navaja, la herida del cerebro
Para jactarse en ser un hediondo pensamiento,
Rotar la luz en el suelo;
Un espejo roto que dicta en forma de corazón
El vómito de Jesucristo,
La infamia de Judas, y el canto del gallo,
Tan Pedro, tan de Pedro.
Con la mitad del cerebro aplastado
No sé qué hacer,
Si quemarlo y con las cenizas volver a pensar;
Si en la lluvia, si en la prostituta lagrima,
Si en el engañoso beso de una mañana,
O el beso de una tarde tan de ayer
Así y con todo el plástico rubí,
Vengo, huyo y miro y vuelvo a mirar de mi mismo,
Como si deseara ver a Lucifer con alas tocando mi puerta
Para darme otro golpe en la nariz
Y yo, sangrar de nuevo.
Pero hay un muro.
La imagen que proyecta la luz no permite ver mi alma
Ni desaloja las huellas de mi cuerpo,
Y recuerdo un veneno a pasión destilante de aullidos,
Y hoy nace una bruja en su lugar.
Mi alabanza es la noche
Con lágrima de puerco ángel,
Con lloro de burdel gimiendo,
Deshojando miles de ideas: ¿para seguir llorando? ¡Ah, qué va!
Deshojando miles de preguntas: ¿para sofocar mi rabia? ¡No más!
Deshojando miles de estupideces: ¿para tirarme del tercer piso? ¡Quizá!
Con alabanza de sacerdote pecador
Llorando las manos, llorando los besos, llorando las entregas.
Son los placeres de la vida, los desatinos de la virtud
Decir la verdad y entregar el alma
Vender el diablo y gozar el alba,
Recibir un charco de mentira licenciosa,
Tan despreciable como la garganta de Lucifer
No hay ángel más placentero que el saber de todo
Que todo es truco y todo es falso;
-En Dios confío - ya es una parodia
Y se dicta en donde había un corazón vital, fuerte y esforzado
Y se dicta hoy en las manos de u multihomicida
Y los dos jalan la palanca para ver si nace Dios.