Elvira,
la primavera no llega y hace frío.
Hace tanto frío…
Me gustaría que la mano del amor
ensalzara la alegría
de vivir,
colocarte con mis dedos un “te quiero”
y por cada letra ponerte en tu pecho una hoja de azalea.
Elvira
¡Cómo me gustaría!
¡Claro que me gustaría!
Decirte que está próximo
el mes de mayo,
cuando las noches, abiertas, ya no se columpien
entre escarcha y las estrellas me consuelen
con una tierra prometida.
.
Ay Elvira…
Me abandonaste
cuando creía la amapola de la carretera
su tallo ya verdeado y crecido
y revoloteaba mi grito por los maizales
-reino de tus encantos-
maizales como manos que mecían nuestra cuna,
entre sábanas de trigo y hierba
que envolvían bajo su revolera, el acto decisivo,
en aquella mediodía sudorosa y viva
con olor a romero y a azucenas.
Elvira…Elvira…
¡Cómo me gustaría!
¡Claro que me gustaría!
la primavera no llega y hace frío.
Hace tanto frío…
Me gustaría que la mano del amor
ensalzara la alegría
de vivir,
colocarte con mis dedos un “te quiero”
y por cada letra ponerte en tu pecho una hoja de azalea.
Elvira
¡Cómo me gustaría!
¡Claro que me gustaría!
Decirte que está próximo
el mes de mayo,
cuando las noches, abiertas, ya no se columpien
entre escarcha y las estrellas me consuelen
con una tierra prometida.
.
Ay Elvira…
Me abandonaste
cuando creía la amapola de la carretera
su tallo ya verdeado y crecido
y revoloteaba mi grito por los maizales
-reino de tus encantos-
maizales como manos que mecían nuestra cuna,
entre sábanas de trigo y hierba
que envolvían bajo su revolera, el acto decisivo,
en aquella mediodía sudorosa y viva
con olor a romero y a azucenas.
Elvira…Elvira…
¡Cómo me gustaría!
¡Claro que me gustaría!
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