lucia moran
Poeta adicto al portal
Este es un agujero en donde rara vez penetra la luz
por eso hablo.
La llave que sueño, abre todas las prisiones que he sufrido y sufro.
La llave de mis sueños, liberaría a todas las mujeres del mundo, que como yo, no conocen la libertad de sentir, pensar, decidir, disponer Mi llave es subversiva.
Después de acá, sólo el panteón.
Eso me digo día a día, después de acá, quién seré.
La mujer que estuvo en prisión mala, loca, puta, la que merece todo hasta la muerte.
Lo he matado a él, y al hacerlo reinvindiqué los siglos de injusticia que pesan en las espaldas de todas las mujeres que me precedieron en mi historia personal vencí el miedo de enfrentarlo, me cansé de esperar que la justicia llegara a mi hogar no quise ser una más, con un epitafio de mártir por amor.
Las mujeres como yo, envejecidas prematuramente, sobrevivientes del averno, con mil y una historia que contar de porqué esta mirada inexpresiva, dura, fría, sólo tenemos un delicado punto de quiebre con pocos años y sonrisa inocente.
Que esto que contamos no constituya un documentito para satisfacer el morbo sino más bien una antesala a la reflexión profunda de la humanidad que muere dentro de una jaula.
La llave que sueño, abre todas las prisiones que he sufrido y sufro.
La llave de mis sueños, liberaría a todas las mujeres del mundo, que como yo, no conocen la libertad de sentir, pensar, decidir, disponer Mi llave es subversiva.
Después de acá, sólo el panteón.
Eso me digo día a día, después de acá, quién seré.
La mujer que estuvo en prisión mala, loca, puta, la que merece todo hasta la muerte.
Lo he matado a él, y al hacerlo reinvindiqué los siglos de injusticia que pesan en las espaldas de todas las mujeres que me precedieron en mi historia personal vencí el miedo de enfrentarlo, me cansé de esperar que la justicia llegara a mi hogar no quise ser una más, con un epitafio de mártir por amor.
Las mujeres como yo, envejecidas prematuramente, sobrevivientes del averno, con mil y una historia que contar de porqué esta mirada inexpresiva, dura, fría, sólo tenemos un delicado punto de quiebre con pocos años y sonrisa inocente.
Que esto que contamos no constituya un documentito para satisfacer el morbo sino más bien una antesala a la reflexión profunda de la humanidad que muere dentro de una jaula.