Si en la mañana de un día,
mi musa me despertara
y me dijera al oído,
despiértate ya, poeta,
que has de escribirme poesías,
de las que llegan al pueblo
y les produce alegría,
despiértate ya, poeta,
que esta despuntando el día.
Hay una cosa segura,
no las podría realizar,
pues para hacer mi poesía
primero debo penar,
y llorar con amargura,
entonces puedo crear,
no se escribir la poesía
que alegre tus sentimientos,
que te proporcione risas,
pues yo de risas, no entiendo,
yo solo conozco penas
y es la pena quien me inspira,
si la vida me riera,
escribirlas no sabría,
pues soy poeta de penas,
por ello,
cuando la vida me aprieta
cubriéndome de miseria,
el llanto ciega mis ojos
y el dolor me desconcierta,
es cuando escribo poesías,
es cuando yo soy poeta.
mi musa me despertara
y me dijera al oído,
despiértate ya, poeta,
que has de escribirme poesías,
de las que llegan al pueblo
y les produce alegría,
despiértate ya, poeta,
que esta despuntando el día.
Hay una cosa segura,
no las podría realizar,
pues para hacer mi poesía
primero debo penar,
y llorar con amargura,
entonces puedo crear,
no se escribir la poesía
que alegre tus sentimientos,
que te proporcione risas,
pues yo de risas, no entiendo,
yo solo conozco penas
y es la pena quien me inspira,
si la vida me riera,
escribirlas no sabría,
pues soy poeta de penas,
por ello,
cuando la vida me aprieta
cubriéndome de miseria,
el llanto ciega mis ojos
y el dolor me desconcierta,
es cuando escribo poesías,
es cuando yo soy poeta.