Ad Libitum
Poeta recién llegado
Al mundo le entrego cada día
mis mejores y mis peores versos
de amor y desamor,
toda una artillería
de palabras pulidas
a la luz de mis miedos,
las cosquillas que ando sintiendo ahora
al fondo de mi estómago
ordenadas por sombras y sabores
en mil humildes cantos improvisados
de sirena sin mar.
Y, aunque para una todo esto nunca es suficiente,
a veces parece que no se me da mal del todo.
Pero luego llega ella
y con ella mis ganas
reales
de explicarle.
Y entonces, a pesar
de todos estos simulacros diarios,
mi garganta se presenta de bolsillos vacíos
y lo único que soy capaz de entregar
es esta lengua entre muda y tartamuda:
Esta voz paralizada
y yo ahí en frente, sola,
mirando su sonrisa
con mi mejor
cara
de gilipollas.
mis mejores y mis peores versos
de amor y desamor,
toda una artillería
de palabras pulidas
a la luz de mis miedos,
las cosquillas que ando sintiendo ahora
al fondo de mi estómago
ordenadas por sombras y sabores
en mil humildes cantos improvisados
de sirena sin mar.
Y, aunque para una todo esto nunca es suficiente,
a veces parece que no se me da mal del todo.
Pero luego llega ella
y con ella mis ganas
reales
de explicarle.
Y entonces, a pesar
de todos estos simulacros diarios,
mi garganta se presenta de bolsillos vacíos
y lo único que soy capaz de entregar
es esta lengua entre muda y tartamuda:
Esta voz paralizada
y yo ahí en frente, sola,
mirando su sonrisa
con mi mejor
cara
de gilipollas.
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