Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como manso corderito, fui llevado al matadero,
Fui engañado por un espejismo, misterioso
Por la fantasía sensual de su cuerpo, perdí el norte.
Y entre las sabanas blancas del pecado, se murió mi verdad,
Y ahora que todo paso, volteando mi rostro, solo miro escombros
Entre las pesuñas de lo bueyes, mi integridad se volvió polvo,
Mi verdad se convirtió, en una cruel mentira.
Y aun siento en mí, el perfume triste de esa mujer ajena.
y mi boca aun sabe a la suya,
y aun que el agua tibia, recorre mi cuerpo,
Siento aun la suciedad de la traición, adherida a mi piel.
Quiero volver atrás, borrar ese episodio absurdo,
Olvidar el perfume de su cuerpo, los gemidos falsos de su boca.
¡Pero no puedo!
Y entre las sabanas blancas, y el sudor de su cuerpo
vi. morir entre gemidos de placer, el amor
El verdadero amor.
Fui engañado por un espejismo, misterioso
Por la fantasía sensual de su cuerpo, perdí el norte.
Y entre las sabanas blancas del pecado, se murió mi verdad,
Y ahora que todo paso, volteando mi rostro, solo miro escombros
Entre las pesuñas de lo bueyes, mi integridad se volvió polvo,
Mi verdad se convirtió, en una cruel mentira.
Y aun siento en mí, el perfume triste de esa mujer ajena.
y mi boca aun sabe a la suya,
y aun que el agua tibia, recorre mi cuerpo,
Siento aun la suciedad de la traición, adherida a mi piel.
Quiero volver atrás, borrar ese episodio absurdo,
Olvidar el perfume de su cuerpo, los gemidos falsos de su boca.
¡Pero no puedo!
Y entre las sabanas blancas, y el sudor de su cuerpo
vi. morir entre gemidos de placer, el amor
El verdadero amor.
Leonardo V