Tanya
Poeta recién llegado
En cada recoveco, cada ranura,
Por cada ínfimo centímetro de la piel,
Respiran mis ojos sin aliento.
Hastiado, roído, cansado
Mi latir se entrelaza con el mecer del viento
Es como levitar sin querer bajar al pensarte.
Buscándote en las suavidades de mis párpados,
Te encuentro inmóvil, blanco marfil.
Te encuentro como la luz a la noche enmudecida
Te encuentro como rosal en la primavera marchita.
Como palabra sorda desgarrándose lentamente de mi boca a los surcos de la piel,
Pues vivo de la inexistente imagen, del recuerdo corroído y del amor muerto en mis extrañas.
De la pólvora y los sueños amargos que me despiertan en ti.
Por cada ínfimo centímetro de la piel,
Respiran mis ojos sin aliento.
Hastiado, roído, cansado
Mi latir se entrelaza con el mecer del viento
Es como levitar sin querer bajar al pensarte.
Buscándote en las suavidades de mis párpados,
Te encuentro inmóvil, blanco marfil.
Te encuentro como la luz a la noche enmudecida
Te encuentro como rosal en la primavera marchita.
Como palabra sorda desgarrándose lentamente de mi boca a los surcos de la piel,
Pues vivo de la inexistente imagen, del recuerdo corroído y del amor muerto en mis extrañas.
De la pólvora y los sueños amargos que me despiertan en ti.