hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
En esas manos docentes, amada mía,
esas manos al fin mías,
tu dedos son los compases
que inventan mi geometría.
Diséñame con cariño,
dame le forma que quieras,
pero aquí, en mi centro,
¡Inclúyete toda entera!
Dedos que también son pinceles
que con ardiente armonía
trazan los nuevos contornos
de mi antigua geografía.
Pon mis miserias al Norte,
mis instintos, ponlos al Sur,
y en mi ecuador que haya un sitio
donde sólo habites tú.
¡Píntame una montaña
que sea sólo para dos!
A la que no llegue la muerte,
en la que no exista el dolor,
donde vivamos ¡Por siempre!
como vecinos del Sol.
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