Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
POR CULPA DE UN PÁJARO.
Dejo mi chaqueta colgada
en el perchero del olvido
y como ando, se dice que estas vivo
cuando vivo sin saber que ando.
Me quede sin sueños
y en la memoria se quedo un epitafio,
quitaron a mi frente el aire
con que hinchaba los globos de colores.
El destino jugo conmigo
al escondite entre calles empedradas
se ocultaba en los portales
mientras que yo le esperaba en un parque.
Sentado en el banco reía
me hicieron levantarme para quitarme
todas las sonrisas que tenía
en los bolsillos junto a los caramelos.
Creí de cierto y di gracias.
Cuando me estaban dejando
a un lado como un muerto
en la cuneta sin cruz ni enterramiento.
Pague por lo que no hice
sin ser yo el que lo hacía
encarcelaron a la alegría
llenándome de penas el cuerpo.
Ni lamento ni le lucho al día
me despierto sin abrocharme los zapatos
porque los cordones se han marchado
para buscar grabados de corazones en los árboles.
Siniestra mancha negra
que pinta de blanco a mi sombra
se perdió en la pared de un paredón
donde se fusilan a los laberintos.
Ni cáliz, ni dios, ni consuelo
que los ángeles caen al suelo
porque son hojas de otoño.
Frío en las manos
y Vulcano mudo la fragua
dejando sin calor al corazón.
Un pájaro carpintero picoteo toda mi cabeza
hizo mil agujeros y por ellos se fue la ilusión.
Juan José Marin.
Dejo mi chaqueta colgada
en el perchero del olvido
y como ando, se dice que estas vivo
cuando vivo sin saber que ando.
Me quede sin sueños
y en la memoria se quedo un epitafio,
quitaron a mi frente el aire
con que hinchaba los globos de colores.
El destino jugo conmigo
al escondite entre calles empedradas
se ocultaba en los portales
mientras que yo le esperaba en un parque.
Sentado en el banco reía
me hicieron levantarme para quitarme
todas las sonrisas que tenía
en los bolsillos junto a los caramelos.
Creí de cierto y di gracias.
Cuando me estaban dejando
a un lado como un muerto
en la cuneta sin cruz ni enterramiento.
Pague por lo que no hice
sin ser yo el que lo hacía
encarcelaron a la alegría
llenándome de penas el cuerpo.
Ni lamento ni le lucho al día
me despierto sin abrocharme los zapatos
porque los cordones se han marchado
para buscar grabados de corazones en los árboles.
Siniestra mancha negra
que pinta de blanco a mi sombra
se perdió en la pared de un paredón
donde se fusilan a los laberintos.
Ni cáliz, ni dios, ni consuelo
que los ángeles caen al suelo
porque son hojas de otoño.
Frío en las manos
y Vulcano mudo la fragua
dejando sin calor al corazón.
Un pájaro carpintero picoteo toda mi cabeza
hizo mil agujeros y por ellos se fue la ilusión.
Juan José Marin.
::ca tristeza...deja esa pluma sombria..y no cuelgues tu chaqueta...escribele de nuevo a esa musa llena de enamoraminto coqueto...mi niño...que yo te quiero..y no quiero ver tus poemas escritos con melancolía.Mis estrellas u mi abrazo.