Arañas verdes, doñas de años,
colección de ojos morados
haciendo secta, con los recados
del anonadado.
En torno, aquellas, del mamotreto
van ensayando
aclarar el texto.
Arañas viejas, lisiadas cejas,
el lío de orientales mitos,
falaces cantos escritos,
la gracia, el dolor y el grito
del Hijo Sacro
al descubrirse bastardo,
van discutiendo,
deshaciendo el fardo
en que ha devenido el teatro humano.
Arañas tercas, y sed de engaños
-punching bags para las manos
de los caballeros cubanos,
cuasi letrados,
exaltados en mitos criollos,
sustento y nombre,
añil cogollo
en maraña incierta, alcurnias tuertas
que en trazas van fundamentando-;
tercas medias mujeres transitando
el camino del Cristo resucitado
en auto,
a punta de lengua expedita
y seso gastado,
buscando la bendita
tarjeta VIP para entrar al Cielo.
Arañas rancias, delirio extraño
de reinas, divas, o apostolesas,
unidas bajo una norma expresa
que reza
que solo la fiel pariente
del indocumentado
preclaro decente,
es araña con clase, visión y frase
para discutir sobre causas divinas
en círculo estrecho de modas finas,
aunque la razón sólo baste en cocina
y en tretas
para ocultar lo que todas comparten:
un marido con su amante
mientras sobre fe departen
¿Será que el camino al Reino es una pasarela?
colección de ojos morados
haciendo secta, con los recados
del anonadado.
En torno, aquellas, del mamotreto
van ensayando
aclarar el texto.
Arañas viejas, lisiadas cejas,
el lío de orientales mitos,
falaces cantos escritos,
la gracia, el dolor y el grito
del Hijo Sacro
al descubrirse bastardo,
van discutiendo,
deshaciendo el fardo
en que ha devenido el teatro humano.
Arañas tercas, y sed de engaños
-punching bags para las manos
de los caballeros cubanos,
cuasi letrados,
exaltados en mitos criollos,
sustento y nombre,
añil cogollo
en maraña incierta, alcurnias tuertas
que en trazas van fundamentando-;
tercas medias mujeres transitando
el camino del Cristo resucitado
en auto,
a punta de lengua expedita
y seso gastado,
buscando la bendita
tarjeta VIP para entrar al Cielo.
Arañas rancias, delirio extraño
de reinas, divas, o apostolesas,
unidas bajo una norma expresa
que reza
que solo la fiel pariente
del indocumentado
preclaro decente,
es araña con clase, visión y frase
para discutir sobre causas divinas
en círculo estrecho de modas finas,
aunque la razón sólo baste en cocina
y en tretas
para ocultar lo que todas comparten:
un marido con su amante
mientras sobre fe departen
¿Será que el camino al Reino es una pasarela?