Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
La calle guarda luto por las sombras
cuando llega el verano,
sin sitios para refugiarse
los jóvenes en las avenidas
buscan en la noche revuelta de bolsillos
las manos
y hacen plumas de sus uñas
desprendidas de los barros
que se pliegan en curvas,
añoran los silencios,
las remotas islas
sin vírgenes ni oraciones.
Las farolas, huidizas de la piel
quedan en huesos
con el fósforo encendido
bajo los dientes.
¿Son capaces de amar mientras se miran?
El amor oscuro resiste a duras penas las madrugadas
como la nieve fundida del reverso, de una moneda falsa.
La calle se puede pisar de muy diversas formas:
en verano, de noche,
sin nada en los bolsillos,
alejado de las esquinas,
por el camino más largo.