POR EL ENGANO
Las necedades de la conciencia
Que adormitada en las ceniza
Se regocijaba en la fragilidad de la brisa
De unos pensamientos resbaladizos
Que buscan reabrir la herida
Penetrada por una humedad pérdida
Era el tiempo de las ideas carcomidas
Por la resequedad de la razón
Distanciado del rumiante corazón
Donde las palabras rendidas del odio
Calculaban en la distancia de la lejanía
El sonido de su eco que en el horizonte se perdía
La mirada sin camino
Resbalada por el filo del abismo
Como pereza dormida
Buscaba sin buscar en las tinieblas del destino
La realidad de una esperanza perdida
Mas el aliento excavando en las sombras
Con la fogosidad de las fuerzas vencidas
Rumia desde el templo de su pulmón
Dejando al soplido del tiempo
Un lastimoso hedor de sermón
Era un cuerpo adolorido sin la prosa del cansancio
Con una juventud sacrificada en la tonalidad de su vejez
Masacrada por las amarguras tomadas en su timidez
Que ambulando en los surcos de su piel
Quiso serle a su escasa edad infiel
No quiso desprenderse en el olvido
Ni tampoco convertir el pasado vivido
Solo se durmió en el asiento del engaño
Y al sufrimiento lo dejo devorarlo a cada paso de su peldaño
Ron
Las necedades de la conciencia
Que adormitada en las ceniza
Se regocijaba en la fragilidad de la brisa
De unos pensamientos resbaladizos
Que buscan reabrir la herida
Penetrada por una humedad pérdida
Era el tiempo de las ideas carcomidas
Por la resequedad de la razón
Distanciado del rumiante corazón
Donde las palabras rendidas del odio
Calculaban en la distancia de la lejanía
El sonido de su eco que en el horizonte se perdía
La mirada sin camino
Resbalada por el filo del abismo
Como pereza dormida
Buscaba sin buscar en las tinieblas del destino
La realidad de una esperanza perdida
Mas el aliento excavando en las sombras
Con la fogosidad de las fuerzas vencidas
Rumia desde el templo de su pulmón
Dejando al soplido del tiempo
Un lastimoso hedor de sermón
Era un cuerpo adolorido sin la prosa del cansancio
Con una juventud sacrificada en la tonalidad de su vejez
Masacrada por las amarguras tomadas en su timidez
Que ambulando en los surcos de su piel
Quiso serle a su escasa edad infiel
No quiso desprenderse en el olvido
Ni tampoco convertir el pasado vivido
Solo se durmió en el asiento del engaño
Y al sufrimiento lo dejo devorarlo a cada paso de su peldaño
Ron