Casio, Lu, Dove, Miss Sixty y Profidén,
y montar, en el último minuto,
en el tren que te lleva al instituto
Eres esa muchacha del andén
que vuelve distraída al universo
del que sólo resiste el primer verso,
pues, sin ti, ya calienta paralelas
tu vagón; vence el miedo que le debes
a la dama que, en vísperas del jueves
de los cristales rotos, las velas
y los truenos, sembraba sus simientes
en un bosque de árboles ausentes.
Tras el once más eme de los onces,
varios lazos enlutan la solapa
de la villa que viste de chulapa;
cada lágrima tuya, desde entonces,
va por ellos, por todos, y soslaya
cicatrices trazadas por metralla.
y montar, en el último minuto,
en el tren que te lleva al instituto
Eres esa muchacha del andén
que vuelve distraída al universo
del que sólo resiste el primer verso,
pues, sin ti, ya calienta paralelas
tu vagón; vence el miedo que le debes
a la dama que, en vísperas del jueves
de los cristales rotos, las velas
y los truenos, sembraba sus simientes
en un bosque de árboles ausentes.
Tras el once más eme de los onces,
varios lazos enlutan la solapa
de la villa que viste de chulapa;
cada lágrima tuya, desde entonces,
va por ellos, por todos, y soslaya
cicatrices trazadas por metralla.