Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Su presencia de flor le escarbaba las entrañas, le enmudecía los sentidos. Despedazaba cualquier trozo que insano, se negaba a morir.
Recordó aquel tiempo en que la luz bañaba los campos, aquellos en los que el firmamento, era el manto de los sueños. En donde las posibilidades infinitas embriagaban hasta la demencia.
Se llevó las manos a la cabeza y se contrajo, -sintiendo alfileres estremeciéndole la piel, hasta que finalmente gritó: -¡Por favor, déjame aquí!
Pero la luz lo absorbió, y finalmente, despertó.
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