Camy
Camelia Miranda
Casi a principios de todos los siglos
y ya tu historia sentaba cabeza.
Un desafío que hastió las órdenes
de envidia hasta el alto reino.
Cruento fue desestimar tu loable gesto;
si matrimoniar era tu bandera;
en celadas, arropando a los amores,
que de jóvenes ya se deseaban entre velas.
Todo y nada,
para morir en el destierro.
Vale entonces tantos honores,
dedicatoria que se expande
como tendencia en las redes.
Y a las tantas flechas
que dieron justo en la diana,
otras, que atinaron a los equivocados,
las que se omitieron
y las que faltan.
Error o no,
leyenda o verdad,
no se enarbola por haber sido asesinado
y ante todos, en San es laureado,
como el patrono de los enamorados.
Por lo pronto,
besos y abrazos dedicados,
bombones y rosas a granel,
con pinceladas hechas poemas
y racimos de flores de testigo.
Pero lo mejor…
es que sangre cada pinchazo,
eso sí,
y destile puro amor!!!!
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