de la Plaza
Poeta recién llegado
-Hoy te perdí,
te hundiste en el silencio
más remoto de las aguas
mientras mi alma flotaba,
disfrutando de la vida.
Mi cuerpo lleno de risas
que provocaba el momento
nadaba sin un lamento, a la deriva.
Pero ¿Por qué no vi cuando te ibas?
¿Qué me habran dicho tus ojos
en siu última mirada?
Al buscarte ya no estabas
porque te fuiste en silencio,
y cuando quise mirarte
tus ojos ya no miraban.
Llevaste tu imagen lejos
hasta el fondo de las aguas
y con ella te llevaste:
mis sueños, mi esperanza,
mi fe y mi confianza.
¿Por qué no vi cuando te ibas?
Si éramos uno solo,
por si mismo y nada más.
Que difícil es la vida
ahora que tú no estás.
Que difícil es vivir
con la culpa de saber
que no vi cuando te ibas.
¿Por qué soltaste mi cuello?
¿Por qué dejaste de abrazarme?
Si existe un castigo, yo lo merezco.
Hoy la vida me condena
con las más justas medidas
para que sufra mi alma,
por no ver cuando te ibas_
te hundiste en el silencio
más remoto de las aguas
mientras mi alma flotaba,
disfrutando de la vida.
Mi cuerpo lleno de risas
que provocaba el momento
nadaba sin un lamento, a la deriva.
Pero ¿Por qué no vi cuando te ibas?
¿Qué me habran dicho tus ojos
en siu última mirada?
Al buscarte ya no estabas
porque te fuiste en silencio,
y cuando quise mirarte
tus ojos ya no miraban.
Llevaste tu imagen lejos
hasta el fondo de las aguas
y con ella te llevaste:
mis sueños, mi esperanza,
mi fe y mi confianza.
¿Por qué no vi cuando te ibas?
Si éramos uno solo,
por si mismo y nada más.
Que difícil es la vida
ahora que tú no estás.
Que difícil es vivir
con la culpa de saber
que no vi cuando te ibas.
¿Por qué soltaste mi cuello?
¿Por qué dejaste de abrazarme?
Si existe un castigo, yo lo merezco.
Hoy la vida me condena
con las más justas medidas
para que sufra mi alma,
por no ver cuando te ibas_