Asklepios
Incinerando envidias
¿Por qué nos molesta tanto la lentitud? La culpa, -si es que alguien o algo la tiene-, es de la incorpórea geometría que la lentitud tiene. Muchos son incapaces de seguir las huellas de su estar y que no pueden ver. Sólo unos pocos lo consiguen, al saber cómo provocar que se estire en su huida y que así se descuide, dejando los suficientes indicios, -por muy desdibujados que se encuentren-, que rastrear: diminutos ángulos, torpes curvaturas... Todos esos datos, convertidos en complicadas fórmulas matemáticas, son su explicación. Así es como, tras confirmar su estar y la influencia que tiene sobre la lentitud, uno puede llegar a aceptar su modo de proceder, su modo, -tiene todo el derecho-, de estar.