¿Por qué tanto dolor?

Guilla Izquierdo Reinoso

Poeta recién llegado
¿Por qué el mundo está rodeado de tanto dolor?
Un quejido, un lamento, un grito desgarrador
es escuchado cada segundo, no importa el rincón,
ya sea de ricos, millonarios o de cualquier pobretón.

No importa su clase social, ni mucho menos su color.
A todos nos toca saborear el amargo del dolor.
Uno más que otros, en diferente proporción.
Sea este intenso, momentáneo o de muy larga duración.
Físico, anatómico o simple desgarro del corazón.

Cada ser llega al mundo a través del dolor.
Espoleando las entrañas de quien lo espera
y le ha entregado todo su amor.
Una vez fuera, lucha con gran desesperación
atrapar el aire que le dice con rudeza:
“Bienvenido a éste valle de tribulación”

Sufre el bebé en su primera deglución.
Dolor sienten algunos en su primera evacuación.
Llora repetidas veces con desesperación
por no poder completar una apacible digestión.
Es que el dolor provoca su primera comunicación.

Otros no llegan a ver la luz del mundo del dolor.
Sus cuerpecitos son mutilados sin ninguna compasión.
De su morada uterina, donde no pidieron habitación,
son arrancados del mundo de los seres vivos
sin miramientos y ninguna contemplación.

Sus asesinos jamás pensaron que ya tenían alma y corazón.
Que en sus cuerpecitos sentirían el dolor.
El dolor del abandono y del desamor,
así como el de la despiadada mutilación.

Su dolor fue momentáneo, de poca duración.
Pero no partieron sin antes sentir el dolor.
Muchos piensan que para ellos era lo mejor,
el no venir a este valle donde reina el desamor.

¿Por qué el mundo está lleno de tanto dolor?
Si amas, siente su pavor.
Si no hay correspondencia te llega la desesperación.
Si transita por la doble vía del amor,
entonces es que sufre por la adaptación.

Llora la naturaleza por tanto dolor.
El humano la trata sin ninguna consideración.
Piensa, que como el feto, ella no tiene corazón.
No siente, ni padece y la maltrata sin contemplación.

Olvida que sin ella no hay superación.
Que juntos nos vamos acercando a la extinción.
Vegetales y animales también sienten el dolor,
el sol, la luna y toda constelación.

La tierra a una gime con gran desilusión.
Ya no soporta el mal trato despiadado
que el humano con su avaricia le ha dado.
Su egoísmo e ignorancia lo han segado.

El agua, los ríos nos están racionando.
Las cataratas de los cielos nos están anegando.
Los glaciales cada día su hielo nos van negando
y el planeta completo se está calentando.

Si Dios no mete pronto su mano
todos nos estaremos quemando.
Los ríos desbordados a otros estarán ahogando.
El dolor desgarrará las entrañas de muchos humanos.
Las tripas por el hambre se les irán secando.

En todo lugar el dolor está funcionando.
Aún el millonario puede estar siendo visitado.
El dinero no impedirá que el dolor esté a su lado.
Mas, si éste, una tracción lo ha acercado,
o quizás el vacío de su alma que no ha llenado.

En la casa del pobre nunca ha faltado.
El dolor llega siempre de cualquier lado.
Ya sea éste por el hambre provocado
o la ignorancia que siempre lo ha acompañado.

Cada alma en algún momento el dolor ha abrazado.
No importa su intensidad o donde esté localizado.
Ni la circunstancia que lo haya provocado.
Infantes y mayores, grandes y chicos,
a todos de alguna manera nos ha tocado.

Grandes son aquellos que en sus momentos,
con resaltada firmeza, lo han superado.
Aunque por el valle de la muerte hayan transitado,
la batalla al dolor han conquistado,
aunque sus ojos para siempre se hayan cerrado.

La esperanza es el antídoto del dolor.
Sólo se supera luchando por un mundo mejor.
Guerrear para alcanzarlo con mucho furor.
Aquel que prometió Jesús, nuestro único salvador,
cuando nos lleve al mundo donde reina para siempre el amor.

Allí no habrá ninguna tribulación
El dolor ni por los alrededores se acercará.
Ni en los recuerdos más remotos estará.
Los corazones, por fin, tendrán paz.
 

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