MiguelLares
Poeta recién llegado
[h=2]¿Por qué tengo tantas ganas de estar contigo?[/h]
Este tiempo tan nuestro,
tan nuestro que los días son despampanantes,
y nos dan la necesidad de dar explicaciones
ascendentes por las ventanas del cuerpo,
más allá de una mirada.
Y ante el dilema inevitable, un idito rápido,
con forma de hoja, baja devorando el piso,
y se mantiene como una liturgia sideral.
¿Por qué se germina en mi mente
el esfuerzo que supone ascender
hasta la cumbre del ceñido del cuerpo
con mi manos en los bolsillos?
¿Por qué mis gestos fingidos
se pelean oteando una suave aurora
que extrae una mirada endeble?
¿Por qué los sórdidos rincones deliciosos
motean mis fuerzas indefinibles
que su tormentosa boca me destila?
¿Por qué?
¿Por qué tengo tantas ganas de besarte,
de estar contigo,
de mirarte, respirarte,
de hablar contigo?
Este tiempo tan nuestro,
tan nuestro que los días son despampanantes,
y nos dan la necesidad de dar explicaciones
ascendentes por las ventanas del cuerpo,
más allá de una mirada.
Y ante el dilema inevitable, un idito rápido,
con forma de hoja, baja devorando el piso,
y se mantiene como una liturgia sideral.
¿Por qué se germina en mi mente
el esfuerzo que supone ascender
hasta la cumbre del ceñido del cuerpo
con mi manos en los bolsillos?
¿Por qué mis gestos fingidos
se pelean oteando una suave aurora
que extrae una mirada endeble?
¿Por qué los sórdidos rincones deliciosos
motean mis fuerzas indefinibles
que su tormentosa boca me destila?
¿Por qué?
¿Por qué tengo tantas ganas de besarte,
de estar contigo,
de mirarte, respirarte,
de hablar contigo?
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