Maroc
Alberto
PERSONAJES
Gregorio Agusté Manensó; el juez.
Agustino Desgracias de Pobres; el reo.
La víctima del robo (que no habla pero está presente).
El pregonero.
El sabio.
ACTO ÚNICO
ESCENA I
(Gregorio Agusté Manensó, Agustino Desgracias de Pobres y la víctima del robo)
(Se levanta el telón)
-¡Soy el juez!,
¡ojo a ver donde pone los pies!
-Sí, señoría, soy idiota
pero ya lo sabía.
-Empecemos tal pues:
yo, Gregorio Agusté Manensó,
Presidente de Sala y Audiencia
interrogo ahora al reo:
¿es este hombre contra
el que usted delinquió?
-Le robe dos manzanas, Señor.
-Es un grave delito
que se ha de pagar,
¡y esto no lo repito!
y si no lo entendiera
¡pues le mando azotar!
-¡Es que había mucha hambre!
-Eso no es eximente.
-¡Es qué mi hijo moría!
-¡Es usted un delincuente!
-¡No Señor...!, Señoría...
tenga piedad de mi.
-Yo no escribo las leyes,
sólo vengo a decir
que interpreto y aplico
lo que dicta el poder.
-¡El gobierno, dirá!
-El poder, el gobierno,
los banqueros, el reino
¡¿y eso ahora qué más da?!
-No quería discutir.
-Pues se gana tres meses
por la ley que prohíbe
transgredir.
-¡Pero si no he hecho nada!
-Y vuelve a reincidir (asintiendo)...
Le daré ahora dos años
por protestón de Sala
y además que le pongan
tres meses más a arreglar
carreteras con pala
por la ley 2-6-2-22.
-¡Pero válgame Dios!
-¿Vuelve usted a protestar?,
si continúa en ese tono
le doy con todo el tomo
y tres años le voy a encerrar.
-Pues me cayo mejor.
-Ahí está en su derecho,
¡Porque aquí, mando yo!
(Y se cierra el telón)
ESCENA II
(El pregonero)
(Se levanta el telón y ahora suena un pregón)
-Agustino Desgracias de Pobres
fue a prisión por robar dos
manzanas,
allí dentro conoció a muchos
hombres,
todos ellos humildes y parias.
La condena fue tal:
un año por cada manzana,
dos años por ser protestón
y al final tuvo tres meses más
por la ley 2-6-2-22.
En total:
cuatro años tres meses y un día
aplicados de modo marcial,
y la cosa dentro empeoraría
pues le atacó un felón
con oscura y sexual intención
y Agustino en defensa legítima
con un pincho le partió el corazón,
y en la cárcel quedó de por vida.
(Se nos cierra de nuevo el telón)
ESCENA III
(El sabio)
(Se abre la última escena y tras el terciopelo sale un sabio que baja del cielo, diciendo)
-Como el rico nunca pisa un penal
no ve celdas de gente vulgar
y ya es raro que tiente una cárcel
del pueblo jamás,
a lo más algún sitio especial,
por un tiempo muy breve; por na,
mientras toda la turba corriente
condenada a dos años o más
es tratada cuál ser inconsciente
y llevada a un oscuro lugar
donde encuentra tropa
intransigente
que le obliga a agarrar un puñal
terminando como mucha más
gente
toa la vida en un sitio infernal.
Es la ley hecha en los parlamentos
y aplicada por jueces contentos,
y aunque a ustedes lo dije
pues me reitero ahora:
que la ley no es igual
para un pobre chaval
que pa’l hijo del rico,
al del vulgo como a un animal
se le trata con saña y con pico
y al segundo que es noble y real
se le mima cual ser celestial
cuando para enterrar lo robado
tuvo que utilizar mil borricos.
FIN DEL ENTREMESILLO
Gregorio Agusté Manensó; el juez.
Agustino Desgracias de Pobres; el reo.
La víctima del robo (que no habla pero está presente).
El pregonero.
El sabio.
ACTO ÚNICO
ESCENA I
(Gregorio Agusté Manensó, Agustino Desgracias de Pobres y la víctima del robo)
(Se levanta el telón)
-¡Soy el juez!,
¡ojo a ver donde pone los pies!
-Sí, señoría, soy idiota
pero ya lo sabía.
-Empecemos tal pues:
yo, Gregorio Agusté Manensó,
Presidente de Sala y Audiencia
interrogo ahora al reo:
¿es este hombre contra
el que usted delinquió?
-Le robe dos manzanas, Señor.
-Es un grave delito
que se ha de pagar,
¡y esto no lo repito!
y si no lo entendiera
¡pues le mando azotar!
-¡Es que había mucha hambre!
-Eso no es eximente.
-¡Es qué mi hijo moría!
-¡Es usted un delincuente!
-¡No Señor...!, Señoría...
tenga piedad de mi.
-Yo no escribo las leyes,
sólo vengo a decir
que interpreto y aplico
lo que dicta el poder.
-¡El gobierno, dirá!
-El poder, el gobierno,
los banqueros, el reino
¡¿y eso ahora qué más da?!
-No quería discutir.
-Pues se gana tres meses
por la ley que prohíbe
transgredir.
-¡Pero si no he hecho nada!
-Y vuelve a reincidir (asintiendo)...
Le daré ahora dos años
por protestón de Sala
y además que le pongan
tres meses más a arreglar
carreteras con pala
por la ley 2-6-2-22.
-¡Pero válgame Dios!
-¿Vuelve usted a protestar?,
si continúa en ese tono
le doy con todo el tomo
y tres años le voy a encerrar.
-Pues me cayo mejor.
-Ahí está en su derecho,
¡Porque aquí, mando yo!
(Y se cierra el telón)
ESCENA II
(El pregonero)
(Se levanta el telón y ahora suena un pregón)
-Agustino Desgracias de Pobres
fue a prisión por robar dos
manzanas,
allí dentro conoció a muchos
hombres,
todos ellos humildes y parias.
La condena fue tal:
un año por cada manzana,
dos años por ser protestón
y al final tuvo tres meses más
por la ley 2-6-2-22.
En total:
cuatro años tres meses y un día
aplicados de modo marcial,
y la cosa dentro empeoraría
pues le atacó un felón
con oscura y sexual intención
y Agustino en defensa legítima
con un pincho le partió el corazón,
y en la cárcel quedó de por vida.
(Se nos cierra de nuevo el telón)
ESCENA III
(El sabio)
(Se abre la última escena y tras el terciopelo sale un sabio que baja del cielo, diciendo)
-Como el rico nunca pisa un penal
no ve celdas de gente vulgar
y ya es raro que tiente una cárcel
del pueblo jamás,
a lo más algún sitio especial,
por un tiempo muy breve; por na,
mientras toda la turba corriente
condenada a dos años o más
es tratada cuál ser inconsciente
y llevada a un oscuro lugar
donde encuentra tropa
intransigente
que le obliga a agarrar un puñal
terminando como mucha más
gente
toa la vida en un sitio infernal.
Es la ley hecha en los parlamentos
y aplicada por jueces contentos,
y aunque a ustedes lo dije
pues me reitero ahora:
que la ley no es igual
para un pobre chaval
que pa’l hijo del rico,
al del vulgo como a un animal
se le trata con saña y con pico
y al segundo que es noble y real
se le mima cual ser celestial
cuando para enterrar lo robado
tuvo que utilizar mil borricos.
FIN DEL ENTREMESILLO
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