El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
Puede parecerte raro
–y lo comprendo-
que tras tantos años
haya guardado este poema
huérfano de tus ojos
dentro de mi cartera.
Me aferro a él como la última bala
del náufrago en su isla.
Sé que la vida, a veces,
-y este a veces me revienta-
junta los caminos de dos desconocidos
y hace que tan sólo una sonrisa,
o el recuerdo de ella,
sea una base de inspiración perpetua.
Te conocí un mes de marzo cualquiera,
viajamos en tren: Endhoven-Tilburg,
dejamos una película a medias.
Me enseñaste el valor de la palabra confianza,
entendí el potencial que nos ofrece el arte,
me incitaste a crear, a crecer, a escribir,
a vivir la vida pisando fuerte y dejando huella.
Hoy, día x del año y,
quisiera agradecerte lo que hiciste por mí,
pues inconscientemente
has servido de musa para mi imaginación,
has sido, a partes iguales,
referencia creativa y secreto en mi vida.
Nadie sabe de ti.
Te sigo soñando, aunque no es a ti a quien sueño,
sino a una imagen que me he inventado
gracias a tu recuerdo,
una imagen que probablemente
no tenga nada que ver con lo que en realidad eres.
-Para mí, la perfección del ser.-
Creo en las coincidencias, y en el destino,
y como prueba de ello decidí
escribir este poema
y llevarlo siempre en la cartera, conmigo,
por si algún día te volviera a ver.
–y lo comprendo-
que tras tantos años
haya guardado este poema
huérfano de tus ojos
dentro de mi cartera.
Me aferro a él como la última bala
del náufrago en su isla.
Sé que la vida, a veces,
-y este a veces me revienta-
junta los caminos de dos desconocidos
y hace que tan sólo una sonrisa,
o el recuerdo de ella,
sea una base de inspiración perpetua.
Te conocí un mes de marzo cualquiera,
viajamos en tren: Endhoven-Tilburg,
dejamos una película a medias.
Me enseñaste el valor de la palabra confianza,
entendí el potencial que nos ofrece el arte,
me incitaste a crear, a crecer, a escribir,
a vivir la vida pisando fuerte y dejando huella.
Hoy, día x del año y,
quisiera agradecerte lo que hiciste por mí,
pues inconscientemente
has servido de musa para mi imaginación,
has sido, a partes iguales,
referencia creativa y secreto en mi vida.
Nadie sabe de ti.
Te sigo soñando, aunque no es a ti a quien sueño,
sino a una imagen que me he inventado
gracias a tu recuerdo,
una imagen que probablemente
no tenga nada que ver con lo que en realidad eres.
-Para mí, la perfección del ser.-
Creo en las coincidencias, y en el destino,
y como prueba de ello decidí
escribir este poema
y llevarlo siempre en la cartera, conmigo,
por si algún día te volviera a ver.