Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por siempre tuya
Sobre una nube blanca y pura, en complicidad
con el viento, llegaré hasta tu cuerpo
violentando tus portentos, que hoy yacen clausurados
a una cama, un cruel destino, aunque te sientas rendido,
quebrantado, desvalido sin esperanzas, sintiéndote oprimido
bajo esas pesadas frazadas que inútilmente intentan aplacar tu frío
calmar tu dolor, y abrigar los pesares de tú corazón.
¡Nunca te des por vencido!
¡Yo no me daré por vencida!
Haré de tu cuerpo mi aposento te cubriré la piel con la esencia
de este amor que en su recorrido quema mis venas,
y de mis poros extraído será una mágica ambrosía,
elixir regenerador de tus células, de tus huesos, de todo tu dolor.
Con mis manos usando las yemas de mis dedos
lo aplicaré sobre tu piel,
penetrando profundo, hasta llegar a tu alma
que lastimada y confundida está
al haber sido por ti condenada a la soledad,
por haberse enamorado sabiendo
que más pudo la razón que el mismo corazón
en la encrucijada de la vida,
que hoy nos castiga con este infinito y eterno amor.
¡Con mi piel sobre tu piel! ¡Con mi cuerpo sobre el tuyo!
¡Ahh!... suspiros, canticos o declaraciones,
extractos del más puro amor
que surgen de mis profundidades como lava efervescente
para sellar el sabor de mis labios sobre los tuyos eternamente.
Con mis lagrimas humedeceré tu cuerpo,
mis ansias recorrerán tu piel en un eterno escalofrío,
con la pasión enardecida calmaré tus ansias,
con tu fuego avivaré las llamas que mantengan
encendidas la hoguera de este voraz incendio del alma.
¡Bendito ritual fusiones de cuerpos y almas!
Aunque esto me condene al averno eterno
quiero cubrir mi cuerpo con tu mar en calma
quiero sentir tu alfanje trazar nuevas rutas
cuyo destino será el éxtasis divino
de resucitar en tus brazos siendo tu amada.
¡Por morar en ti, por sentirte a ti!
¿Qué sería capaz de hacer?
Sólo Dios sería testigo
Por estar entre tus brazos y prolongar tu vida
hasta mi vida misma yo te daría
si ella ya te pertenece, por el resto de mis días.
No existirán más circunstancias, sólo seremos tú y yo
dos seres que se han amado y a su felicidad han renunciado
y todo lo han hecho por AMOR.
Sobre una nube blanca y pura, en complicidad
con el viento, llegaré hasta tu cuerpo
violentando tus portentos, que hoy yacen clausurados
a una cama, un cruel destino, aunque te sientas rendido,
quebrantado, desvalido sin esperanzas, sintiéndote oprimido
bajo esas pesadas frazadas que inútilmente intentan aplacar tu frío
calmar tu dolor, y abrigar los pesares de tú corazón.
¡Nunca te des por vencido!
¡Yo no me daré por vencida!
Haré de tu cuerpo mi aposento te cubriré la piel con la esencia
de este amor que en su recorrido quema mis venas,
y de mis poros extraído será una mágica ambrosía,
elixir regenerador de tus células, de tus huesos, de todo tu dolor.
Con mis manos usando las yemas de mis dedos
lo aplicaré sobre tu piel,
penetrando profundo, hasta llegar a tu alma
que lastimada y confundida está
al haber sido por ti condenada a la soledad,
por haberse enamorado sabiendo
que más pudo la razón que el mismo corazón
en la encrucijada de la vida,
que hoy nos castiga con este infinito y eterno amor.
¡Con mi piel sobre tu piel! ¡Con mi cuerpo sobre el tuyo!
¡Ahh!... suspiros, canticos o declaraciones,
extractos del más puro amor
que surgen de mis profundidades como lava efervescente
para sellar el sabor de mis labios sobre los tuyos eternamente.
Con mis lagrimas humedeceré tu cuerpo,
mis ansias recorrerán tu piel en un eterno escalofrío,
con la pasión enardecida calmaré tus ansias,
con tu fuego avivaré las llamas que mantengan
encendidas la hoguera de este voraz incendio del alma.
¡Bendito ritual fusiones de cuerpos y almas!
Aunque esto me condene al averno eterno
quiero cubrir mi cuerpo con tu mar en calma
quiero sentir tu alfanje trazar nuevas rutas
cuyo destino será el éxtasis divino
de resucitar en tus brazos siendo tu amada.
¡Por morar en ti, por sentirte a ti!
¿Qué sería capaz de hacer?
Sólo Dios sería testigo
Por estar entre tus brazos y prolongar tu vida
hasta mi vida misma yo te daría
si ella ya te pertenece, por el resto de mis días.
No existirán más circunstancias, sólo seremos tú y yo
dos seres que se han amado y a su felicidad han renunciado
y todo lo han hecho por AMOR.
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