Xavier Taboada
Poeta asiduo al portal
La vida no es linda
no creáis a aquel que hable de cosas bellas
fáciles en esta tierra de alcanzar,
y de prosperidad barata
no te dejes engañar
La vida muere cada día que pasa,
vivimos los últimos tiempos,
donde los hombres ensimismados
siempre en ellos
se olvidaron de lo bueno de escuchar,
ya nadie tiende una mano
nadie canta, nadie ríe,
no hay más sueños ya
Y él, el ángel presuntuoso
egoísta y envidioso se regocija
puesto que su cometido ha conseguido:
el hombre hoy suicida
va matando el mundo día a día,
su esperanza disminuye
y su corazón mengua
Y cabizbajo anda por la calle
un viejo joven
postrero luchador
anhelante de justicia,
desanimado caminante llora,
el último santo de esta tierra sufre,
su sueño nunca lo vio realizar.
Un sitio de paz es mucho pedir
a este planeta colmado de pesar
¿En que vida o en que mundo
el hombre podría ser feliz?
Constantemente él se pregunta,
más contra todo lo pensado
él no esta solo,
una lluvia cae rauda
como sentimiento de dolor y lamento
Yo te entiendo hijo mío,
por esto mismo yo tuve que pasar
¿Cómo hacer que entiendan
si mis palabras no escuchan?
¿Cómo ayudarlos
si mi socorro rechazan?
Las lágrimas que hoy derramas
hace siglos yo las lloro
porque me duele ver
la humanidad tan malvada,
perversa se ha tornado
en duras piedras sus corazones
se han convertido,
Y yo sufro,
Y yo lloro
porque tengo corazón
y comprendo de sentimientos
¿Cómo es posible que me hayan olvidado?
Sí tan solo volteasen sus cabezas
sí dirigieras una vez más
su mirar al cielo
pero se han vuelto tercos,
sus corazones están dispuestos
solamente a sus oscuras perversidades
Y yo lloro
y también sufro
Pero pese a todas sus maldades
me causa dolor castigarlos,
Sí mi ira liberara
la misma tierra se desgarraría en sangre
Por amor y misericordia
urdiré un plan para no destruirlos,
para que en su totalidad se salven
Por amor y por gracia
de lo que más amo me despojaré,
a mi hijo les daré
para que por su vida
muera en vosotros el pecado,
será la sangre de mi hijo
sobre un madero derramada,
para que por tremendo sacrificio
sea la humanidad salvada.
no creáis a aquel que hable de cosas bellas
fáciles en esta tierra de alcanzar,
y de prosperidad barata
no te dejes engañar
La vida muere cada día que pasa,
vivimos los últimos tiempos,
donde los hombres ensimismados
siempre en ellos
se olvidaron de lo bueno de escuchar,
ya nadie tiende una mano
nadie canta, nadie ríe,
no hay más sueños ya
Y él, el ángel presuntuoso
egoísta y envidioso se regocija
puesto que su cometido ha conseguido:
el hombre hoy suicida
va matando el mundo día a día,
su esperanza disminuye
y su corazón mengua
Y cabizbajo anda por la calle
un viejo joven
postrero luchador
anhelante de justicia,
desanimado caminante llora,
el último santo de esta tierra sufre,
su sueño nunca lo vio realizar.
Un sitio de paz es mucho pedir
a este planeta colmado de pesar
¿En que vida o en que mundo
el hombre podría ser feliz?
Constantemente él se pregunta,
más contra todo lo pensado
él no esta solo,
una lluvia cae rauda
como sentimiento de dolor y lamento
Yo te entiendo hijo mío,
por esto mismo yo tuve que pasar
¿Cómo hacer que entiendan
si mis palabras no escuchan?
¿Cómo ayudarlos
si mi socorro rechazan?
Las lágrimas que hoy derramas
hace siglos yo las lloro
porque me duele ver
la humanidad tan malvada,
perversa se ha tornado
en duras piedras sus corazones
se han convertido,
Y yo sufro,
Y yo lloro
porque tengo corazón
y comprendo de sentimientos
¿Cómo es posible que me hayan olvidado?
Sí tan solo volteasen sus cabezas
sí dirigieras una vez más
su mirar al cielo
pero se han vuelto tercos,
sus corazones están dispuestos
solamente a sus oscuras perversidades
Y yo lloro
y también sufro
Pero pese a todas sus maldades
me causa dolor castigarlos,
Sí mi ira liberara
la misma tierra se desgarraría en sangre
Por amor y misericordia
urdiré un plan para no destruirlos,
para que en su totalidad se salven
Por amor y por gracia
de lo que más amo me despojaré,
a mi hijo les daré
para que por su vida
muera en vosotros el pecado,
será la sangre de mi hijo
sobre un madero derramada,
para que por tremendo sacrificio
sea la humanidad salvada.
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