Viento de américa
Poeta adicto al portal
Se abrió la cortina.
Una música estruendosa y alegre sonó.
Pombo asomó su pesada cabeza
con tocado de plumas y falsas joyas.
Vestido de payaso,
tímido, miró alrededor.
En verdad deseaba
que esta noche alguien lo hiciera reír.
La gente, con sus frenéticos aplausos,
sólo le sacaron una enorme lágrima amarga...
Intentó huir...
El látigo tronó en su costillar
y se detuvo en seco.
Detrás del chasquido,
el puyazo del gancho
abrió un profundo surco.
Barritó ahogado.
Nadie lo escuchó.
De no ser por la sangre,
hubiera parecido una arruga más
en su dura piel.
Una música estruendosa y alegre sonó.
Pombo asomó su pesada cabeza
con tocado de plumas y falsas joyas.
Vestido de payaso,
tímido, miró alrededor.
En verdad deseaba
que esta noche alguien lo hiciera reír.
La gente, con sus frenéticos aplausos,
sólo le sacaron una enorme lágrima amarga...
Intentó huir...
El látigo tronó en su costillar
y se detuvo en seco.
Detrás del chasquido,
el puyazo del gancho
abrió un profundo surco.
Barritó ahogado.
Nadie lo escuchó.
De no ser por la sangre,
hubiera parecido una arruga más
en su dura piel.