Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Porte oriental tu rostro hermoso posee,
no lo he de confundir, tan solo con la aurora boreal
que se desvive por ese concierto refulgente
de súbitos matices, entre el púrpura y verdoso
desde Alaska hasta Islandia se dejan observar.
Tu engalanas con tu presencia el río Ganges,
pues por princesa te presumo y alardeo,
que por doquier donde pasas no dudo
en hacerte reverencia… Aquí en Japón
portas un sagrado kimono celeste
y en China el hanfu es el que te adorna,
Tú, portentosa Isis, musa obligada por mi afán
de describirte, pues antes también
te confundo con Henutmire ¡Ah! Eres tan bella,
no en vano me he atrevido a turbar tu sueño
para encontrarte parecido con Tais,
no he de saber si por tanto te ofendo,
pues por mi verso coloquial,
a una ninfa angelical, he abusado en adular
con celestiales aposentos,
puedo ser vasallo o paladín solo a tu servicio,
seas tú de Egipto, Japón, China o Vietnam,
me pongo a tus pies, por considerarte Cleopatra.
Dedicado a mi esposa.
no lo he de confundir, tan solo con la aurora boreal
que se desvive por ese concierto refulgente
de súbitos matices, entre el púrpura y verdoso
desde Alaska hasta Islandia se dejan observar.
Tu engalanas con tu presencia el río Ganges,
pues por princesa te presumo y alardeo,
que por doquier donde pasas no dudo
en hacerte reverencia… Aquí en Japón
portas un sagrado kimono celeste
y en China el hanfu es el que te adorna,
Tú, portentosa Isis, musa obligada por mi afán
de describirte, pues antes también
te confundo con Henutmire ¡Ah! Eres tan bella,
no en vano me he atrevido a turbar tu sueño
para encontrarte parecido con Tais,
no he de saber si por tanto te ofendo,
pues por mi verso coloquial,
a una ninfa angelical, he abusado en adular
con celestiales aposentos,
puedo ser vasallo o paladín solo a tu servicio,
seas tú de Egipto, Japón, China o Vietnam,
me pongo a tus pies, por considerarte Cleopatra.
Dedicado a mi esposa.
Última edición: