marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es en aquella noche de septiembre
donde la violencia cometió desorden
se registro tu posesión.
De nocturna tu llamada
en el entretanto,
me borrabas de tu memoria,
me ocultaste bajo amenazas
de mujer malévola y consentida
y dijiste sin el más sentido,
que me hacías volar
ya que mi presencia estorbaba tu espacio.
Derretías mi alma
mientras cantabas esa canción fúnebre,
y como una hipnosis
cubría mi escucha
tratando de hacerte recobrar tu realidad.
Y aún así, el amor brotaba en lágrimas
asesinabas nuestro mundo,
y comías sin descanso
el poco pudor de esta escena,
para arrojarte al precipicio de mí odio
y matarme en un adiós.
Te prefiero real,
con el día en tu hombro
y sin el líquido malévolo
que violenta tu mente
realzando el obscuro deseo de un olvido
donde la violencia cometió desorden
se registro tu posesión.
De nocturna tu llamada
en el entretanto,
me borrabas de tu memoria,
me ocultaste bajo amenazas
de mujer malévola y consentida
y dijiste sin el más sentido,
que me hacías volar
ya que mi presencia estorbaba tu espacio.
Derretías mi alma
mientras cantabas esa canción fúnebre,
y como una hipnosis
cubría mi escucha
tratando de hacerte recobrar tu realidad.
Y aún así, el amor brotaba en lágrimas
asesinabas nuestro mundo,
y comías sin descanso
el poco pudor de esta escena,
para arrojarte al precipicio de mí odio
y matarme en un adiós.
Te prefiero real,
con el día en tu hombro
y sin el líquido malévolo
que violenta tu mente
realzando el obscuro deseo de un olvido