Solo siento gotas de una lluvia que jamás veré,
el cielo tan gris, tan apocalíptico y melancólico.
Vuela un colibrí, llora un niño, muere un recuerdo,
es tan potente la soledad, que inunda el vacío en mí.
Surco el cielo en alas intangibles y doradas, infernales.
Lo más bello es lo mas efímero. Lo más noble, ¿dónde quedó?
Si se acordara de mí y entre marzo y abril, una fecha siniestra
que roba almas, mata cisnes y ríe mientras muere. Sadomasoquista.
Huye mi sombra, a tapar otra tierra. Atará otra vida, dormirá con otro.
Es tan sencillo olvidar y sin embargo no puedo;
maldición que engulló mi vida, mató mi corazón.
Cuando las lágrimas caen al suelo ¿A dónde huye el amor?
Un eco de mi vida se esparce en el viento, difuminándose y perdiéndose.
Las tierras de la eternidad no tienen cabida para un estúpido mortal,
no hay letanía del vencido, no hay llanto del olvidado.
He muerto, y extraño el calor del sol en mi ser, y su susurro erizando mi piel
el cielo tan gris, tan apocalíptico y melancólico.
Vuela un colibrí, llora un niño, muere un recuerdo,
es tan potente la soledad, que inunda el vacío en mí.
Surco el cielo en alas intangibles y doradas, infernales.
Lo más bello es lo mas efímero. Lo más noble, ¿dónde quedó?
Si se acordara de mí y entre marzo y abril, una fecha siniestra
que roba almas, mata cisnes y ríe mientras muere. Sadomasoquista.
Huye mi sombra, a tapar otra tierra. Atará otra vida, dormirá con otro.
Es tan sencillo olvidar y sin embargo no puedo;
maldición que engulló mi vida, mató mi corazón.
Cuando las lágrimas caen al suelo ¿A dónde huye el amor?
Un eco de mi vida se esparce en el viento, difuminándose y perdiéndose.
Las tierras de la eternidad no tienen cabida para un estúpido mortal,
no hay letanía del vencido, no hay llanto del olvidado.
He muerto, y extraño el calor del sol en mi ser, y su susurro erizando mi piel
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