Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te ves preciosa, me lo he pensado
pero como no nos hemos visto
no he podido decírtelo.
Me fascina esa sonrisa que tienes
y la mirada recia como quien se sabe reina,
dichosa la tela de tus pantalones
que se adhiere perfecta a tus caderas.
Mi mejor invierno llueve en medio de tu boca
que se mira antojadiza y monumental,
imagino el olor de tus perfumes
y los vuelvo míos aún cuando no te puedo tocar.
Puede que algún buen día me atreva
y te diga que estás preciosa,
no espero nada en especial, soy sincero,
ojalá en mis jardines te encontraras como rosa.
Mis domingos en tu cuerpo no serían fines de semana,
en realidad serían apenas el principio,
ese color que tiene tu piel es perfecto
y apenas justo para una amenaza de amorío.
Me rifaría una tarde viajando en tus ojos
y hasta el estreno mundial de tus caricias,
desearía que esos labios rojos fueran míos
y poder desnudarte en la claridad del día.
Que nadie me cuente como besan tus labios,
que lo descubra yo mientras estás conmigo,
una tarde libre de aventura y pasión
para seguirle el rastro a tu ombligo.
Atento quedo a lo que decidas decirme,
te debo historias y aquí está el poema que te prometí,
te espero hoy en mis sueños, acuérdate de mí.
pero como no nos hemos visto
no he podido decírtelo.
Me fascina esa sonrisa que tienes
y la mirada recia como quien se sabe reina,
dichosa la tela de tus pantalones
que se adhiere perfecta a tus caderas.
Mi mejor invierno llueve en medio de tu boca
que se mira antojadiza y monumental,
imagino el olor de tus perfumes
y los vuelvo míos aún cuando no te puedo tocar.
Puede que algún buen día me atreva
y te diga que estás preciosa,
no espero nada en especial, soy sincero,
ojalá en mis jardines te encontraras como rosa.
Mis domingos en tu cuerpo no serían fines de semana,
en realidad serían apenas el principio,
ese color que tiene tu piel es perfecto
y apenas justo para una amenaza de amorío.
Me rifaría una tarde viajando en tus ojos
y hasta el estreno mundial de tus caricias,
desearía que esos labios rojos fueran míos
y poder desnudarte en la claridad del día.
Que nadie me cuente como besan tus labios,
que lo descubra yo mientras estás conmigo,
una tarde libre de aventura y pasión
para seguirle el rastro a tu ombligo.
Atento quedo a lo que decidas decirme,
te debo historias y aquí está el poema que te prometí,
te espero hoy en mis sueños, acuérdate de mí.