BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre telas envainadas,
con sustentaciones marmóreas,
con incitaciones de cráneos muertos
y bocas muertas, y números sin lógica.
Lejos del reclamo, donde el alarido,
busca la perfección, y el índice de fetos,
anula su circunferencia de rosas sin premio.
Buscando azufres o líquidos detenidos,
en la perentoria mano donde se ausculta
la respiración del tórax, el encuentro de
precisos gavilanes, su alabastro interior.
Esos números, y esos cráneos, y esas bocas.
En la descrita línea, y en esas sucintas humedades,
en la abnegación de un cuerpo cuyo propietario,
busca la precipitación del águila.
©
con sustentaciones marmóreas,
con incitaciones de cráneos muertos
y bocas muertas, y números sin lógica.
Lejos del reclamo, donde el alarido,
busca la perfección, y el índice de fetos,
anula su circunferencia de rosas sin premio.
Buscando azufres o líquidos detenidos,
en la perentoria mano donde se ausculta
la respiración del tórax, el encuentro de
precisos gavilanes, su alabastro interior.
Esos números, y esos cráneos, y esas bocas.
En la descrita línea, y en esas sucintas humedades,
en la abnegación de un cuerpo cuyo propietario,
busca la precipitación del águila.
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