De esa montaña al rincón,
cae una prenda tuya, sin razón,
súbito, pienso: "¿y si moriste justo?"
injusto respirar aún.
llegarían las llamadas,
no tanto las de locura,
como con las que sé, vendrías,
así de calma mística y quebradora
o jugarretas de sol naciente,
como secretos conciliadores
o ventisca amable,
sonriente y amarilla profunda.
fuera como versos sublimes
por los que los dioses se humanizasen.
sabes.
Tirita cada fortaleza del maldito
y un nudo evocando la horca,
porque, se hundió el transatlántico de roca
cuando agachó la cabeza y vio,
sus soportes eran historia
y la historia no da de comer a los pueblos.
cae una prenda tuya, sin razón,
súbito, pienso: "¿y si moriste justo?"
injusto respirar aún.
llegarían las llamadas,
no tanto las de locura,
como con las que sé, vendrías,
así de calma mística y quebradora
o jugarretas de sol naciente,
como secretos conciliadores
o ventisca amable,
sonriente y amarilla profunda.
fuera como versos sublimes
por los que los dioses se humanizasen.
sabes.
Tirita cada fortaleza del maldito
y un nudo evocando la horca,
porque, se hundió el transatlántico de roca
cuando agachó la cabeza y vio,
sus soportes eran historia
y la historia no da de comer a los pueblos.