Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PRESIDO EL AYER
Presido el ayer,
voy fuera del circulo
por encima del paréntesis,
trepado estoy
tal vez
a ese arterisco que levita en la ventana
donde el tiempo indefenso coagula
esperma de esperanza.
Nada hay aún
que esté calibrando
algo de torpeza o angustia
por necedad
pero ansío mucho la cordura,
destejer ovillos
hasta el hueso.
Todo lo supero:
mi carne, mis uñas, mi cabello,
pero nada hay,
ni caspas, ni manchas,
ni arrugas, ni años,
ni estaciones,
ni transiciones,
ni besos, ni cartas,
ni portales,
ni ruegos.
Sólo este afán desmedido
desgastando eternidad;
imbuído soy
a la zona boscosa
de mi última espera.
Presido el ayer,
voy fuera del circulo
por encima del paréntesis,
trepado estoy
tal vez
a ese arterisco que levita en la ventana
donde el tiempo indefenso coagula
esperma de esperanza.
Nada hay aún
que esté calibrando
algo de torpeza o angustia
por necedad
pero ansío mucho la cordura,
destejer ovillos
hasta el hueso.
Todo lo supero:
mi carne, mis uñas, mi cabello,
pero nada hay,
ni caspas, ni manchas,
ni arrugas, ni años,
ni estaciones,
ni transiciones,
ni besos, ni cartas,
ni portales,
ni ruegos.
Sólo este afán desmedido
desgastando eternidad;
imbuído soy
a la zona boscosa
de mi última espera.
Última edición: