Santiago Sevilla
Poeta recién llegado
Atráeme con tu mirada
Es la carnada perfecta
Y encadéname con tus labios
Enjáulame con tus brazos
La silueta de tu cuerpo me hipnotiza,
Más que el canto de la sirena,
Sin duda tu piel el más adictiva,
Que tabaco o la cocaína.
El aroma de tu cuerpo,
Solo afirma mi cautiverio,
Mi mente y juicio,
Se nublan con el roce de tus dedos.
Tu cabello es el látigo,
Y tus besos las órdenes,
Como Capitán a sus soldados,
Que obedecen sin objeciones.
Me olvide de la libertad,
Eso ya no me causa pesar,
La pasión y el deseo,
Me han hecho tu prisionero.
Es la carnada perfecta
Y encadéname con tus labios
Enjáulame con tus brazos
La silueta de tu cuerpo me hipnotiza,
Más que el canto de la sirena,
Sin duda tu piel el más adictiva,
Que tabaco o la cocaína.
El aroma de tu cuerpo,
Solo afirma mi cautiverio,
Mi mente y juicio,
Se nublan con el roce de tus dedos.
Tu cabello es el látigo,
Y tus besos las órdenes,
Como Capitán a sus soldados,
Que obedecen sin objeciones.
Me olvide de la libertad,
Eso ya no me causa pesar,
La pasión y el deseo,
Me han hecho tu prisionero.