Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
PRESO
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Pienso caminar con algún rumbo,
dar mi ánimo al deseo de tus ojos;
y afirmar mi huella tras el cúmulo,
de todos los sendero de tu antojo.
Pienso encontrar aquel lugar,
donde brille el sol sobre tus rizos;
los que me enseñaron a llorar,
viendo el horizonte hiel, plomizo.
Aquel que me quedó cuando te fuiste,
con la desfachatez de tu desprecio;
y que no volvías me dijiste,
pagando mal mi alma ese precio.
Pienso en triturar todas las horas,
todo minuto y segundo que te aparta;
toda distancia, toda noche, toda aurora,
donde ya mis ojos no te alcanzan.
Pienso fulminar estos barrotes.
que me oprimen ferozmente día a día;
pienso envenenar éste aire sucio,
de estas horribles melodías.
Eran bellas ... las convirtió la tarde,
cuando nació mi inmensa soledad,
en los ruidos molestos más cobardes,
que me hieren y me impulsan a llorar.
Esas eran antes los poemas,
que danzaban en el aire tibio;
que nos elevaban hasta el cielo
y acompañaban siempre nuestro idilio.
Ahora son los más grandes puñales,
que me han desangrado por completo
y que llenan mi existencia de mil males.
… Y son los filos fuertes, tu adiós ciego.
----
Me ató un día la vida con dulzura,
con el halo tierno de tu imagen;
me apresó con la cadena más dura,
que eres tú, el más adictivo brebaje.
Y ahora,
me apresó la vida tristemente,
con la cruel y tétrica balada,
de tu risa, de tu voz y tu murmullo,
hechas ya ausencias de mañanas.
&&&&&&
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Pienso caminar con algún rumbo,
dar mi ánimo al deseo de tus ojos;
y afirmar mi huella tras el cúmulo,
de todos los sendero de tu antojo.
Pienso encontrar aquel lugar,
donde brille el sol sobre tus rizos;
los que me enseñaron a llorar,
viendo el horizonte hiel, plomizo.
Aquel que me quedó cuando te fuiste,
con la desfachatez de tu desprecio;
y que no volvías me dijiste,
pagando mal mi alma ese precio.
Pienso en triturar todas las horas,
todo minuto y segundo que te aparta;
toda distancia, toda noche, toda aurora,
donde ya mis ojos no te alcanzan.
Pienso fulminar estos barrotes.
que me oprimen ferozmente día a día;
pienso envenenar éste aire sucio,
de estas horribles melodías.
Eran bellas ... las convirtió la tarde,
cuando nació mi inmensa soledad,
en los ruidos molestos más cobardes,
que me hieren y me impulsan a llorar.
Esas eran antes los poemas,
que danzaban en el aire tibio;
que nos elevaban hasta el cielo
y acompañaban siempre nuestro idilio.
Ahora son los más grandes puñales,
que me han desangrado por completo
y que llenan mi existencia de mil males.
… Y son los filos fuertes, tu adiós ciego.
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Me ató un día la vida con dulzura,
con el halo tierno de tu imagen;
me apresó con la cadena más dura,
que eres tú, el más adictivo brebaje.
Y ahora,
me apresó la vida tristemente,
con la cruel y tétrica balada,
de tu risa, de tu voz y tu murmullo,
hechas ya ausencias de mañanas.
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