Aunque nunca lo supe..., lo sospeché.
No supe que no me querías,
tan sólo era una pendencia,
un soliloquio, una entelequia,una villanía.
Allí estuviste, vigilante,con tu luz quimera.
Con el brillo cual fiera.
Y eras tú.
Tú.
Tú, y tú por donde quisieras.