Miguel Feria
Poeta recién llegado
Para decir adiós, vida mía
sobraron palabras,
y solo las miradas hablaron
de sus matices llenas,
pero ahora ,ya cansadas
y por un velo cubiertas,
dijeron de tiempos
pasados,
entonces ,
cuando la magia era el día,
cuando el día era de miradas
y las miradas tuyas
y mías,
o de los dos.
Para decir adiós, vida mía,
solo el silencio habló
con sus segundos largos,
con sus minutos tensos,
con sus horas desiertas.
Y se preguntó la causa,
si hubo una,
¿o fue el hastío?,
¿o fue el destino?,
¿o fue la huida
de una jaula
de puertas abiertas
la que sentenció
el amor?.
Pero sé que ocurrió
y que fue cierto,
porque cuando pienso
en el recuerdo,
aún hoy siento,
la huella eterna
que siempre marca
al primer amor.
sobraron palabras,
y solo las miradas hablaron
de sus matices llenas,
pero ahora ,ya cansadas
y por un velo cubiertas,
dijeron de tiempos
pasados,
entonces ,
cuando la magia era el día,
cuando el día era de miradas
y las miradas tuyas
y mías,
o de los dos.
Para decir adiós, vida mía,
solo el silencio habló
con sus segundos largos,
con sus minutos tensos,
con sus horas desiertas.
Y se preguntó la causa,
si hubo una,
¿o fue el hastío?,
¿o fue el destino?,
¿o fue la huida
de una jaula
de puertas abiertas
la que sentenció
el amor?.
Pero sé que ocurrió
y que fue cierto,
porque cuando pienso
en el recuerdo,
aún hoy siento,
la huella eterna
que siempre marca
al primer amor.