carmen_art
Poeta recién llegado
Un mes. Entro a tu casa y me ahogo en lágrimas.
Feliz cumpleaños a mí.
Todavía es muy pronto,
cinco meses después, aun lloro la llamada
que nunca llegó.
Dos meses. Feliz día de la madre.
Sigue siendo muy pronto.
¿Alguna vez dejará de serlo?
Tres meses. Ya empiezo a acostumbrarme.
Mi capacidad para adaptarme al cambio parece servir.
No la quiero, gracias.
Cuatro meses. Una placa aun guarda tu nombre.
Todo va volviendo a la "normalidad".
Aun no quiero, gracias.
Sigue siendo muy pronto.
Cinco meses. Tu presencia sigue en tu cuarto.
El mundo siguió, no estás aquí para verlo.
Hasta hoy no podía recordarte sin llorar.
¡Mentira!
Meses después, escribo esto y te lloro.
Seis meses. Navidad. Tu fiesta favorita.
Pensarlo, es demasiado.
Recordar, es demasiado.
La cena, es demasiado
¿Regalos? No, gracias.
Entrar a tu casa...insoportable.
Me ahogo en lágrimas.
Todavía es muy pronto.
Siete meses. Un duelo dura seis.
Año nuevo, nuevos proyectos.
Me encantaría contarte, pero no estás.
Lloro, ya no como antes.
Mi "adaptación" no era tan rápida después de todo.
Ocho meses. Nueve meses. Diez meses.
¿Qué más da?
El nudo va aflojando en mi garganta.
Quiero verte en sueños.
No creo que sea posible.
Once meses. ¿Por qué te descuidé?
¿Por qué no llamé más?
¿Por qué no me alcanzó el tiempo?
Te debo una foto, una cena, un regalo,
un viaje a San Andrés,
mi graduación,
mi boda,
bisnietos.
Una deuda para siempre.
Doce meses. Un año.
Recuerdos, tristeza.
Más lágrimas.
Nunca dejó de ser muy pronto.
Trece meses. Un año y un mes.
Entro a tu casa y me ahogo en lágrimas.
Feliz cumpleaños a mí.
Feliz cumpleaños a mí.
Todavía es muy pronto,
cinco meses después, aun lloro la llamada
que nunca llegó.
Dos meses. Feliz día de la madre.
Sigue siendo muy pronto.
¿Alguna vez dejará de serlo?
Tres meses. Ya empiezo a acostumbrarme.
Mi capacidad para adaptarme al cambio parece servir.
No la quiero, gracias.
Cuatro meses. Una placa aun guarda tu nombre.
Todo va volviendo a la "normalidad".
Aun no quiero, gracias.
Sigue siendo muy pronto.
Cinco meses. Tu presencia sigue en tu cuarto.
El mundo siguió, no estás aquí para verlo.
Hasta hoy no podía recordarte sin llorar.
¡Mentira!
Meses después, escribo esto y te lloro.
Seis meses. Navidad. Tu fiesta favorita.
Pensarlo, es demasiado.
Recordar, es demasiado.
La cena, es demasiado
¿Regalos? No, gracias.
Entrar a tu casa...insoportable.
Me ahogo en lágrimas.
Todavía es muy pronto.
Siete meses. Un duelo dura seis.
Año nuevo, nuevos proyectos.
Me encantaría contarte, pero no estás.
Lloro, ya no como antes.
Mi "adaptación" no era tan rápida después de todo.
Ocho meses. Nueve meses. Diez meses.
¿Qué más da?
El nudo va aflojando en mi garganta.
Quiero verte en sueños.
No creo que sea posible.
Once meses. ¿Por qué te descuidé?
¿Por qué no llamé más?
¿Por qué no me alcanzó el tiempo?
Te debo una foto, una cena, un regalo,
un viaje a San Andrés,
mi graduación,
mi boda,
bisnietos.
Una deuda para siempre.
Doce meses. Un año.
Recuerdos, tristeza.
Más lágrimas.
Nunca dejó de ser muy pronto.
Trece meses. Un año y un mes.
Entro a tu casa y me ahogo en lágrimas.
Feliz cumpleaños a mí.