Erik Aguilar
Poeta recién llegado
Dos mujeres sentadas a mi lado,
una se levanta y se marcha,
y en el suelo, sus huellas
guían a la perdición, bella,
bella ella y todo lo pasado.
La otra se vuelve escarcha.
"Sigue el rastro, besa el aire"
cabalgando la tarde sobre mí,
se tambalea a cada poco rato,
y si abierta la puerta un palmo
está, esperará ella a alguien
que la busque, sueñe y ame.
Y tras la puerta hallo el beso,
el más veraz de los deseos,
en el más real de mis sueños.
Y sigo su aroma en el viento,
que, igual que siempre,
me lleva a buen puerto,
el beso parece ser el primero,
y el amanecer condena,
a que sea ése el último.
una se levanta y se marcha,
y en el suelo, sus huellas
guían a la perdición, bella,
bella ella y todo lo pasado.
La otra se vuelve escarcha.
"Sigue el rastro, besa el aire"
cabalgando la tarde sobre mí,
se tambalea a cada poco rato,
y si abierta la puerta un palmo
está, esperará ella a alguien
que la busque, sueñe y ame.
Y tras la puerta hallo el beso,
el más veraz de los deseos,
en el más real de mis sueños.
Y sigo su aroma en el viento,
que, igual que siempre,
me lleva a buen puerto,
el beso parece ser el primero,
y el amanecer condena,
a que sea ése el último.
Erik Aguilar