PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Yo se adónde fue el agua que usé para limpiar el convertido solar de mi ego.
Fue a hender la realidad, cauce para el lecho del profundo mañana.
Ya no se trata de clase alguna de apego,
es lo que va pasando, lo último que pasa.
Yo se que el pasado es ciego,
el presente los ojos le traspasa.
Descubre dios su pliego,
almácigos de brotes sin alas.
Yo se que no hay más luego,
para volver de vuelta a casa.
Le toca pasar al fuego
es el instante para el alma.
Pesadas, mortíferas las llamas no la alcanzan,
la impulsan como vaporoso riego,
que por donde va pasando todo arrasa,
dejándolo en profundo sosiego.
No hay más de lo que acaba,
no hay menos de cuanto niego.
Es la vida la única que pasa
es pasar lo único que quiero.
Fue a hender la realidad, cauce para el lecho del profundo mañana.
Ya no se trata de clase alguna de apego,
es lo que va pasando, lo último que pasa.
Yo se que el pasado es ciego,
el presente los ojos le traspasa.
Descubre dios su pliego,
almácigos de brotes sin alas.
Yo se que no hay más luego,
para volver de vuelta a casa.
Le toca pasar al fuego
es el instante para el alma.
Pesadas, mortíferas las llamas no la alcanzan,
la impulsan como vaporoso riego,
que por donde va pasando todo arrasa,
dejándolo en profundo sosiego.
No hay más de lo que acaba,
no hay menos de cuanto niego.
Es la vida la única que pasa
es pasar lo único que quiero.