Jacobino
Poeta recién llegado
Uno: Regreso. (25.12.09).
Salgo del cine acompañado de tí,
no sé de que me hablas,
algo hemos comentado,
el film era un burdo trabajo...
pero no sé que me acabas de decir,
las gotas de lluvia son frías,
ese tiempo de invierno no invita a reir
y andamos con cuidado sobre la acera.
Las luces de los coches hieren mis ojos,
me abrazas, me dices que mañana toca ir a bailar,
No es nuestra ciudad un paisaje
donde dos enamorados se puedan amar.
Cruzamos un paso cebra, el suelo mojado,
resbalan las líneas amarillas, también las blancas.
"Tingues cura", te digo. Te temo,
pues sé cuan fácil es que te caigas
tras el accidente padecido
que te dejó una rodilla quebrada.
Ahora soy yo quien te abraza.
Es un sábado triste,
apenas hay transeúntes en las calles
y tan solo son las diez de la noche.
Nuestra ciudad recoge a su gente en sus manos sombrías.
Dos: Me preguntas. (26.12.09)
Me cuentas en casa que tu rodilla no puede más.
Pero temes operarte de nuevo: todo se rompe
como el cristal. Me pides consejo, no sé que decir,
temo que restes coja para lo que te queda de vida
y esto te puede pasar tanto si no haces nada
como si a un quirófano vas.
Pongo música de Leonard Cohen, de ésa tan triste,
sé que te gusta, además es judío, a los que tanto admiras
aunque esos días te pongan la ética y también la moral
contra la pared y sabes que ya no podrás ir más atrás...
un bombardeo más, solo un bombardeo más.
Mientras la voz canadiense, rota y engreída(o engolada),
canta lo de que primero tomará París para luego ir
a por Berlín, me preguntas si contigo soy un chico feliz.
¿Un chico feliz?
Salgo del cine acompañado de tí,
no sé de que me hablas,
algo hemos comentado,
el film era un burdo trabajo...
pero no sé que me acabas de decir,
las gotas de lluvia son frías,
ese tiempo de invierno no invita a reir
y andamos con cuidado sobre la acera.
Las luces de los coches hieren mis ojos,
me abrazas, me dices que mañana toca ir a bailar,
No es nuestra ciudad un paisaje
donde dos enamorados se puedan amar.
Cruzamos un paso cebra, el suelo mojado,
resbalan las líneas amarillas, también las blancas.
"Tingues cura", te digo. Te temo,
pues sé cuan fácil es que te caigas
tras el accidente padecido
que te dejó una rodilla quebrada.
Ahora soy yo quien te abraza.
Es un sábado triste,
apenas hay transeúntes en las calles
y tan solo son las diez de la noche.
Nuestra ciudad recoge a su gente en sus manos sombrías.
Dos: Me preguntas. (26.12.09)
Me cuentas en casa que tu rodilla no puede más.
Pero temes operarte de nuevo: todo se rompe
como el cristal. Me pides consejo, no sé que decir,
temo que restes coja para lo que te queda de vida
y esto te puede pasar tanto si no haces nada
como si a un quirófano vas.
Pongo música de Leonard Cohen, de ésa tan triste,
sé que te gusta, además es judío, a los que tanto admiras
aunque esos días te pongan la ética y también la moral
contra la pared y sabes que ya no podrás ir más atrás...
un bombardeo más, solo un bombardeo más.
Mientras la voz canadiense, rota y engreída(o engolada),
canta lo de que primero tomará París para luego ir
a por Berlín, me preguntas si contigo soy un chico feliz.
¿Un chico feliz?
Última edición: