Al lado de la cripta habita una princesa
errante y romántica como la soledad,
abatida en el dolor de las sombras
agita suavemente el velo de un amor inconcluso,
secando sus lágrimas en un cielo de fuego.
Encandilado a la vista de sus ojos
me seduce en su eterno resplandor
pero aún la condena de su melancolía
que con los años y el tiempo
ha nacido bajo el alero de su existir,
danza a la luz de mi injusta creación.
Revoloteando entre sonoras melodías
acaricia las gotas de mi sufrimiento
en una confusión latente,
mi respiración entrecortada
se mezcla con la pureza de la suya
elevando mi aliento al edén de su presencia,
me guía a través de un pasillo andante,
es un viaje hacia mis sueños
una invitación al castillo del alma;
su alma y la mía!
abrazados en la eterna complicidad
en la que hemos nacido
y perdurado
cuando el tiempo aún no existía
más que en nuestra insaciable búsqueda
de encontrarnos y no desvanecer jamás.
errante y romántica como la soledad,
abatida en el dolor de las sombras
agita suavemente el velo de un amor inconcluso,
secando sus lágrimas en un cielo de fuego.
Encandilado a la vista de sus ojos
me seduce en su eterno resplandor
pero aún la condena de su melancolía
que con los años y el tiempo
ha nacido bajo el alero de su existir,
danza a la luz de mi injusta creación.
Revoloteando entre sonoras melodías
acaricia las gotas de mi sufrimiento
en una confusión latente,
mi respiración entrecortada
se mezcla con la pureza de la suya
elevando mi aliento al edén de su presencia,
me guía a través de un pasillo andante,
es un viaje hacia mis sueños
una invitación al castillo del alma;
su alma y la mía!
abrazados en la eterna complicidad
en la que hemos nacido
y perdurado
cuando el tiempo aún no existía
más que en nuestra insaciable búsqueda
de encontrarnos y no desvanecer jamás.