Primero que todo debo confesar que debí armarme de valor para escribir este ensayo sobre las creencias acerca de lo que es escribir y de lo que es ser un escritor debido a que no tenía ni la mas remota idea de la diferencia en cuestión y de lo complejo, gris, tenebroso, solitario, amargo, pero a la vez sutil, libre y sublime de lo que significa ser un escritor y no solo un escritor, sino un buen escritor.
He leído muchos artículos que se refieren a este tema en especial, pero puedo decir que me impactó uno mas que especial, un escrito hecho por Enrique Vila – Matas, el cual refleja una consideración crítico - analítico - reflexiva sobre el universo de las letras (estrellas en el firmamento) y los valientes que se adentran en él y que saben que nunca van a poder salir de allí, porque es un noble don con el cual deben convivir toda su vida; una pasión satisfactoria y placer inmenso hacia las letras y el poder inherente en cada una de ellas.
Este mencionado don, ciertamente, debe realizarse y afrontarse con ahínco, inteligencia, organización de las ideas (mas de lo normal) y sobre todo, estar consciente de que éste don está ligado íntimamente a una virtud que hemos hecho a un lado nosotros los seres humanos; la paciencia. En este caso sería una paciencia infinita para que cada palabra, no, mejor aún, para que cada letra se mueva, hable por sí sola y por consiguiente impacte de inmediato y fuertemente en la mente del lector. Para conseguir este objetivo, citaré una célebre frase de Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»
¡Ja!, yo solo me burlo de aquellos “cristianos” que piensan que es fácil escribir por la simple acción de usar tinta y plasmarla en un papel con el propósito de expresar ideas, pensamientos, sentimientos, emociones y diferentes vivencias, pero bueno, siendo objetivo, no puedo ser tan drástico y no debo ni pretendo desmeritar a aquellos que quieren ser libres por medio de un papel y letras.
Considero que éste enmarañado cuestionamiento sobre la opinión diferencial entre escribir y ser escritor, es visto difícil por algunos y oscuro por otros, pero creo analógicamente puede ser respondido a través de la “simplicidad” del arte musical en cuanto a cantar en la ducha y pensar que lo hacemos bien y aquellos que cantan de manera gloriosa sobre un gran escenario ante millones de personas, enfrentando así, sus dudas y temores, pero sabiendo que al final del acto, se obtiene plenitud y seguridad.
Algunos confunden la plenitud y la seguridad con la arrogancia y la falsa superioridad y es en ese momento cuando ese “artista” debe replantear su camino y saber que un cantante que diga: “No le temo al escenario, no siento la sensación primaria de nervios artísticos porque sé cantar totalmente” entonces se perdería a sí mismo y nunca fue un cantante verdadero.
Lo que intento expresar es que no solo basta con escribir, sino como mínimo, escribir muy bien para aquellos que deseen ser realmente escritores. Éstos a su vez, deben tener siempre presente, la capacidad de asombro latente (esa con la que nacemos todos, pero olvidamos cuando nos hacemos “adultos”
a toda hora para poder realizar obras magistrales. Ahora bien, todo aquél que quiera caminar la senda mágica de las letras, puede hacerlo y debe saber que no es un camino agradable, pero al mismo tiempo lo es porque de una u otra forma el ser humano se hace “libre”, se conoce mas a sí mismo y posiblemente pueda experimentar varios aires de musas inspiradoras; las cuales hacen sonreír inmediatamente a cualquier individuo, así como lo mencionó Danilo Kis:
«La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»
Interpreto el arte de escribir como la vida misma y como tal, debe realizarse de la mejor manera posible aunque no sepamos qué escribir. Un verdadero escritor debe tener siempre consigo una alta búsqueda de conocimiento, interiorización y evolución y saber que lo importante no es la fama ni el dinero ni mucho menos ser escritor, sino simplemente escribir con alma, mente y corazón, así como expresó de una manera sorprendente y concreta Marguerite Duras con la siguiente frase:
«Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos»
Considero que todos los días escribimos nuestras vidas sin darnos cuenta de ello y que no sólo se escribe en un papel, sino también, sobre los planos del tiempo y del espacio.
Solo hay que escribir para aprender a escribir…
Escrito por Edgardo Rodríguez (Klaw)
He leído muchos artículos que se refieren a este tema en especial, pero puedo decir que me impactó uno mas que especial, un escrito hecho por Enrique Vila – Matas, el cual refleja una consideración crítico - analítico - reflexiva sobre el universo de las letras (estrellas en el firmamento) y los valientes que se adentran en él y que saben que nunca van a poder salir de allí, porque es un noble don con el cual deben convivir toda su vida; una pasión satisfactoria y placer inmenso hacia las letras y el poder inherente en cada una de ellas.
Este mencionado don, ciertamente, debe realizarse y afrontarse con ahínco, inteligencia, organización de las ideas (mas de lo normal) y sobre todo, estar consciente de que éste don está ligado íntimamente a una virtud que hemos hecho a un lado nosotros los seres humanos; la paciencia. En este caso sería una paciencia infinita para que cada palabra, no, mejor aún, para que cada letra se mueva, hable por sí sola y por consiguiente impacte de inmediato y fuertemente en la mente del lector. Para conseguir este objetivo, citaré una célebre frase de Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»
¡Ja!, yo solo me burlo de aquellos “cristianos” que piensan que es fácil escribir por la simple acción de usar tinta y plasmarla en un papel con el propósito de expresar ideas, pensamientos, sentimientos, emociones y diferentes vivencias, pero bueno, siendo objetivo, no puedo ser tan drástico y no debo ni pretendo desmeritar a aquellos que quieren ser libres por medio de un papel y letras.
Considero que éste enmarañado cuestionamiento sobre la opinión diferencial entre escribir y ser escritor, es visto difícil por algunos y oscuro por otros, pero creo analógicamente puede ser respondido a través de la “simplicidad” del arte musical en cuanto a cantar en la ducha y pensar que lo hacemos bien y aquellos que cantan de manera gloriosa sobre un gran escenario ante millones de personas, enfrentando así, sus dudas y temores, pero sabiendo que al final del acto, se obtiene plenitud y seguridad.
Algunos confunden la plenitud y la seguridad con la arrogancia y la falsa superioridad y es en ese momento cuando ese “artista” debe replantear su camino y saber que un cantante que diga: “No le temo al escenario, no siento la sensación primaria de nervios artísticos porque sé cantar totalmente” entonces se perdería a sí mismo y nunca fue un cantante verdadero.
Lo que intento expresar es que no solo basta con escribir, sino como mínimo, escribir muy bien para aquellos que deseen ser realmente escritores. Éstos a su vez, deben tener siempre presente, la capacidad de asombro latente (esa con la que nacemos todos, pero olvidamos cuando nos hacemos “adultos”
«La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»
Interpreto el arte de escribir como la vida misma y como tal, debe realizarse de la mejor manera posible aunque no sepamos qué escribir. Un verdadero escritor debe tener siempre consigo una alta búsqueda de conocimiento, interiorización y evolución y saber que lo importante no es la fama ni el dinero ni mucho menos ser escritor, sino simplemente escribir con alma, mente y corazón, así como expresó de una manera sorprendente y concreta Marguerite Duras con la siguiente frase:
«Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos»
Considero que todos los días escribimos nuestras vidas sin darnos cuenta de ello y que no sólo se escribe en un papel, sino también, sobre los planos del tiempo y del espacio.
Solo hay que escribir para aprender a escribir…
Escrito por Edgardo Rodríguez (Klaw)
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