ivanowa_bathory
Poeta recién llegado
PRINCIPE SAPO
Tú, fuerza cual corriente a tu calor de sol radiante
cubre mis abismos iluminándome tu mirada brillante.
Delirio de grandeza se extiende en mi cama.
Rompe tu destreza mi infame porte de dama.
Me escondo tras tu carne de esa luna entrometida
dulce espalda ancha, mi tierra prometida.
Cual ingenua vagabunda me conformo con un beso
dominada al extremo de no aspirar a más que eso.
Está triste ánima completamente doblegada
no importa cuánto intente, por completo a ti está confinada.
Temerosa de perderme en un camino demasiado adornado
un largo sendero que culmina con mi corazón destrozado
Es tan triste saberme tuya más que mía
sumida en esta agonía
tu cruel indiferencia, tu notoria prepotencia
al saber que es segura mi inevitable penitencia
Soy mi propio carcelero, fui yo quien dictó sentencia
por creer que en tu cariño seguiría mi conciencia.
Cercené mis propias alas, te regalé a ti los grilletes
por más que te lo pido, no logro que me valores o respetes.
Por mucho que lo niegue soy por demás vulnerable
otro tanto que a tu ego debe ser agradable.
Me muero al saber que no eres lo que un día creí que eras
recordando de a poco aquel fúnebre mar de quimeras.
Cómo le explico a mi corazón que de nuevo se ha equivocado,
se ha entregado por completo a alguien que jamás lo ha valorado,
Mi amor se hace polvo, mi razón ha regresado.
Me duele mucho confesar lo que por fin he relatado
y pese a este lapso de cordura y mi melancólico pasado
no sé si pueda terminar algo que jamás debió ser comenzado.
Tú, fuerza cual corriente a tu calor de sol radiante
cubre mis abismos iluminándome tu mirada brillante.
Delirio de grandeza se extiende en mi cama.
Rompe tu destreza mi infame porte de dama.
Me escondo tras tu carne de esa luna entrometida
dulce espalda ancha, mi tierra prometida.
Cual ingenua vagabunda me conformo con un beso
dominada al extremo de no aspirar a más que eso.
Está triste ánima completamente doblegada
no importa cuánto intente, por completo a ti está confinada.
Temerosa de perderme en un camino demasiado adornado
un largo sendero que culmina con mi corazón destrozado
Es tan triste saberme tuya más que mía
sumida en esta agonía
tu cruel indiferencia, tu notoria prepotencia
al saber que es segura mi inevitable penitencia
Soy mi propio carcelero, fui yo quien dictó sentencia
por creer que en tu cariño seguiría mi conciencia.
Cercené mis propias alas, te regalé a ti los grilletes
por más que te lo pido, no logro que me valores o respetes.
Por mucho que lo niegue soy por demás vulnerable
otro tanto que a tu ego debe ser agradable.
Me muero al saber que no eres lo que un día creí que eras
recordando de a poco aquel fúnebre mar de quimeras.
Cómo le explico a mi corazón que de nuevo se ha equivocado,
se ha entregado por completo a alguien que jamás lo ha valorado,
Mi amor se hace polvo, mi razón ha regresado.
Me duele mucho confesar lo que por fin he relatado
y pese a este lapso de cordura y mi melancólico pasado
no sé si pueda terminar algo que jamás debió ser comenzado.