[center:1ce5a4641f]Principio de mi decadencia
Más allá del norte de mis días
queda ya el sur de tus manos,
en el que anclo mi melancolía
protegida de odios mundanos.
Cuando hagas tu equipaje
no cargues mi pesada ausencia,
sé que no pagarás ese peaje,
que por huir te come la urgencia.
Si te cruzas con mi sombra perdida
no le indiques el camino de vuelta,
no la quiero ver en carne viva;
es mejor que flote de mi alma suelta.
Es posible que te acuerdes de mí;
soy el que luchó con los fantasmas
para devolverte la lluvia de abril,
para curar el espanto de tu alma.
Como las flores se marchitan pronto,
escondo en mi negra tierra herida
las espinas crecidas en tu mar hondo
donde una vez quisiste ser mi vida.[/center:1ce5a4641f]
Más allá del norte de mis días
queda ya el sur de tus manos,
en el que anclo mi melancolía
protegida de odios mundanos.
Cuando hagas tu equipaje
no cargues mi pesada ausencia,
sé que no pagarás ese peaje,
que por huir te come la urgencia.
Si te cruzas con mi sombra perdida
no le indiques el camino de vuelta,
no la quiero ver en carne viva;
es mejor que flote de mi alma suelta.
Es posible que te acuerdes de mí;
soy el que luchó con los fantasmas
para devolverte la lluvia de abril,
para curar el espanto de tu alma.
Como las flores se marchitan pronto,
escondo en mi negra tierra herida
las espinas crecidas en tu mar hondo
donde una vez quisiste ser mi vida.[/center:1ce5a4641f]