Duende nocturno
Poeta recién llegado
Aún recuerdo
la primera vez que dijiste Te quiero,
y la primera vez que sentí
que me faltaba el aliento.
Nunca pensé
que devolverlo fuera tan placentero,
y aunque al principio se resistió
ya no puedo parar de decirlo,
Te quiero.
la primera vez que dijiste Te quiero,
y la primera vez que sentí
que me faltaba el aliento.
Nunca pensé
que devolverlo fuera tan placentero,
y aunque al principio se resistió
ya no puedo parar de decirlo,
Te quiero.