nahuel Lorca
Poeta recién llegado
En el mes de otoño, de voces de amor, nacido el hombre como levadura de alimento humano,
todo en prolijidades de amor.
Los años inaugurales,
vivientes en la cuna del protector amor del pecho de madre,
los primeros movimientos conquistando los espacios,
deleitosos por la visión del conquistador,
las palabras insipientes, bordando los hitos del originario hombre.
Nacido en el mundo de cristal de tiempos de niñez,
devastado en los posteriores años,
los mismos cristales rebanando el frágil sentir,
las bestias rodeaban sus instantes, intencionando su actuar en la idiotizada normalidad.
Nacido el hombre en el mundo de cristal,
cercenando toda memoria de sus sueños,
es la nueva bestia normalizada,
la criteriosa acción de jugar el juego humano,
todo controlado en la faz del criterio normativo.
La fracasada rutina mata al hombre innovador,
el mismo del mundo de cristal de la lejana niñez,
normalizado como animal de cautiverio, aceptando cada senda del impuesto actuar.
No decide nada de su actuar,
todo aprobado por la presión social,
nunca atiende su efusión,
aceptado cada discurso, cada beso, cada compañía, cada amor, todo bajo la adecuada normalidad.
La funesta cordialidad de la rutinaria acción de ser igual que los demás,
todo por la salud de la normalizadora realidad,
pasando cada año como la turbia agua de los instintos de libertad,
titulo dado por algún patriarca de la fé impuesta por la normalizadora realidad.
La triunfante realidad en las manos de la bendita culpa, manoseada con el fin de censurar la libertad del actuar.
Es todo homogéneo,
todos uniformes, todos idénticos, todo discreto, todo taxativo, todo normalizado.
Muerto el hombre de mundos de cristal,
instituido en el mundo de bestias,
aceptado ,normalizado,
consumido en la realidad impuesta,
venera sus dioses,
repudia la libertad,
teme al pecado de la diferencia, ama su vida impuesta por la realidad normalizadora,
no necesita soñar, ni volar, la fracasada vida es su aceptada realidad.
Realidad de imbéciles necesidades,
de la existencia
de la normalizada aceptación,
de las convenientes relaciones,
de la autosatisfacción de la medida diferencia como los esnobistas en pubertad.
Tantos idiotas que amanecen sintiendo el llamado normalizador de la libertad, defendiendo las posturas normalizadas con la falaz verdad de la igualdad.
Muerto el hombre de mundos de cristal,
instituido en el mundo de bestias,
aceptado y normalizado.
Muerto el hombre de mundos de cristal.