John Vincent Kubiack
Poeta recién llegado
Hermosa niña de cristal de diáfano pudor,
tu cuerpo es un templo sagrado sin profanar.
Soy un demonio de lujuria que ronda
ese templo sin cesar.
Sucumbes ante mi mirada penetrante,
que moja tu alma de pensamientos excitantes.
No puedes resistirte al calor fascinante,
que provoca mi mirada en tu cuerpo delirante.
Mis manos son dos sigilosos amantes que descansan
sobre las colinas de tu pecho vibrante. Besar tus
muslos es besar la delicadeza de una flor, que abre sus
pétalos para que pueda beber su dulce néctar de amor.
Tu espalda desnuda es un bello y terso lienzo,
donde mis labios pintan con pasión. De arriba,
abajo creo arte y sexo con devoción.
Caricias perversas y gemidos estruendosos
se confabulan entre si y te vuelven una mujer
violenta y agresiva gritando de gozo.
He profanado tu sagrado templo, con la llave de
mi astucia he llegado hasta los más profundo de tu cuerpo,
alma y ser... bendita seducción.
tu cuerpo es un templo sagrado sin profanar.
Soy un demonio de lujuria que ronda
ese templo sin cesar.
Sucumbes ante mi mirada penetrante,
que moja tu alma de pensamientos excitantes.
No puedes resistirte al calor fascinante,
que provoca mi mirada en tu cuerpo delirante.
Mis manos son dos sigilosos amantes que descansan
sobre las colinas de tu pecho vibrante. Besar tus
muslos es besar la delicadeza de una flor, que abre sus
pétalos para que pueda beber su dulce néctar de amor.
Tu espalda desnuda es un bello y terso lienzo,
donde mis labios pintan con pasión. De arriba,
abajo creo arte y sexo con devoción.
Caricias perversas y gemidos estruendosos
se confabulan entre si y te vuelven una mujer
violenta y agresiva gritando de gozo.
He profanado tu sagrado templo, con la llave de
mi astucia he llegado hasta los más profundo de tu cuerpo,
alma y ser... bendita seducción.
::
::