Y como los ojos que tragaron ventolera diamante y hojarasca…
Y como noche de mágicas cúpulas por frondosidades que sonríen
y vaciar en un cigarrillo toda la ansiedad…
y los gaviales que suplican estirando la lengua
y las letras que se quedan como alambres...
y cuando como cangrejos, asaltan los recursos
y cuando semejaba la piel al archipiélago tembloroso,
y recorre un trazo sagrado su sonrisa
y la profundidad invade la mirada.